¿Cómo potenciar la formación de deportistas de élite?

Las actuaciones de los atletas de élite son sorprendentes, millones de personas se preguntan cómo es posible que lleguen a hacer lo que hacen. Con aparente facilidad, gracia y fluidez, los atletas de élite realizar maniobras imposibles. Constantemente superan los límites del rendimiento humano y nosotros, los terrenales, quedamos fascinados. En la sociedad occidental contemporánea, el deporte es parte de nuestra vida diaria, un negocio de muchos millones de euros y una gran oportunidad de actividad física para niños y adolescentes, siendo los deportistas de élite unos modelos a seguir para muchos de ellos.

Si miramos en profundidad vemos que todos los atletas de élite fueron alguna vez niños, y que han recorrido un largo y duro camino antes de llegar a la cima. ¿Qué caracterizó su desarrollo con éxito hacia la especialización? Una forma de encontrar respuestas a esta interesante cuestión es preguntar directamente a los atletas de élite actuales, simplemente para informarnos retrospectivamente de lo que han hecho en su vida. Probablemente nos dirían que han dedicado la mayor parte de su tiempo, energía, recursos y esfuerzo, al objetivo de convertirse en el mejor. Sin embargo, esto aún nos deja con la pregunta de cómo identificar y potenciar a los atletas jóvenes que tienen el potencial de convertirse en excelentes cuando sean mayores. La predicción de éxito a largo plazo es extremadamente difícil, y los atletas más exitosos no son necesariamente los que más destacaban en las competiciones juveniles.

La razón de esto es que hay muchos factores implicados; factores relacionados tanto con el atleta (como la tasa de aprendizaje, la formación y maduración de características antropométricas, fisiológicas, técnicas, tácticas y psicológicas), como con el ambiente (las oportunidades creadas por los padres, entrenadores, programas de desarrollo de talento, estructura de la competencia,...), y a todo esto sumado un componente de azar. Por ejemplo, sabemos que el tamaño del cuerpo está relacionada con el rendimiento deportivo y que los atletas jóvenes con niveles avanzados de madurez (sexual, edad ósea) son, en promedio, más altos que sus compañeros que tardan más en alcanzar el estado de madurez. Por lo tanto, en las competiciones deportivas juveniles, los atletas más maduros realizan mejores actuaciones. Esto, sin embargo, es sólo una ventaja temporal, porque cuando se acerca el final de la adolescencia, las diferencias de altura entre los atletas son insignificantes y el rendimiento pasa a depender de otras cosas.

Una "sabiduría popular" cita a menudo es que para llegar a experiencia hacen falta por lo menos 10000 horas de práctica en un período de 10 años. Esto significa que la identificación de talentos en la mayoría de los deportes tiene que tener lugar durante el crecimiento de los atletas en la adolescencia. Pero los estudios sobre el efecto de la edad relativa apoyan la idea de que, en realidad, muchos atletas jóvenes son identificados como talentosos en la base de su rendimiento actual -en ese momento- en lugar de su potencial de rendimiento futuro, en consecuencia, los que son mejores atletas en la juventud son los que están invitados a unirse a programas de desarrollo del talento o a los equipos de selección. Esto implica que en nuestro sistema de identificación de talentos, de forma sistemática y por error, no se tienen en cuenta a los atletas con talento que no pueden ser los mejores en ese momento pero que sin embargo, tienen el potencial de serlo en el futuro. Además al no seleccionar a estos atletas, no somos capaces de ofrecerle a este grupo olvidado instalaciones y programas de entrenamiento mejorados, instructores altamente certificados y supervisión médica de alto nivel; y finalmente puede que esos talentos en potencia se acaben perdiendo.
En definitiva, para desentrañar el misterio del talento, la mejor manera es seguir longitudinalmente los jóvenes deportistas a lo largo de su carrera deportiva, desde el inicio hasta la edad adulta, medir los factores multidimensionales subyacentes y sus características, y seguir sus niveles de desempeño con la esperanza de que algunos de estos atletas lleguen a la cima.

En la última década, más de 1000 atletas talentosos identificados en una gran variedad de deportes, entre los que destacan jugadores de fútbol, jugadores de hockey sobre hierba, jugadores de baloncesto, gimnasia artística, jugadores de tenis y patinaje de velocidad, han sido objeto de seguimiento en los estudios de talento de Groningen [2]. Estos estudios revelaron que para llegar al nivel de experto, los atletas tienen sus propios patrones de desarrollo único. Por ejemplo, aunque en promedio los jugadores de fútbol que alcanzan el éxito (es decir, los que firma un contrato profesional) parecen haber adquirido mejores habilidades a la edad de 14 años, desarrollado su capacidad de resistencia en el intervalo de edad de 15 años, y superado a aficionados por sus habilidades tácticas a la edad de 17 años, las curvas de desarrollo individual difieren entre sí. Esto está en consonancia con las recomendaciones recientes de evitar la noción de desarrollo de rendimiento óptimo común, y utilizar en su lugar vías específicas para cada individuo para llegar al nivel de experto.

Aún así, varios estudios muestran claramente que lo que los futuros atletas de éxito tienen en común es su capacidad para obtener más rendimiento a partir de la misma cantidad de horas de entrenamiento. Como consecuencia de esto están en mejores condiciones para mejorar constantemente. Ellos asumen la responsabilidad del progreso que hacen y obtienen mejores calificaciones en los aspectos de la autorregulación del aprendizaje, tales como la reflexión y esfuerzo. Esto significa que pueden fijar metas más realistas y más claras, ser más conscientes de sus puntos fuertes y débiles y estar más dispuestos a esforzarse en entrenamientos y competiciones.

Con récords mundiales que se rebasaba de manera sistemática, los jóvenes deportistas que intenten llegar arriba deben ser conscientes de las crecientes demandas de su deporte y lo que se necesita para ser el nuevo Leo Messi o Rafa Nadal. En el deporte el tiempo disponible para llegar a un nivel de élite es el factor limitante debido a los procesos de envejecimiento que van causando progresivamente la disminución del rendimiento. Por eso es tan importante identificar tempranamente el potencial de desarrollo futuro para mejorar en formación y en competencia tanto como sea posible. En otras palabras, con tan pocos trenes de oportunidades que pasan, los atletas jóvenes deben tomar la responsabilidad de su propio proceso de desarrollo y dirigir su atención a la calidad más que a la cantidad de su formación. Nosotros podemos ayudar a proporcionar un ambiente desafiante para los jóvenes atletas que dediquen su vida a la realización del sueño de convertirse en los mejores, pero hay que evitar en la medida de lo posible la exclusión de los jóvenes en función de su nivel actual de rendimiento. Hay que centrarse en el potencial futuro de los jóvenes deportistas para desarrollarse como expertos, no en el rendimiento presente, ya que este puede deberse a un efecto de madurez. Mediante el seguimiento de su aprendizaje, formación y maduración en relación con sus características de rendimiento personal (antropométricas, fisiológicas, técnicas, tácticas y psicológicas), podremos guiarlos hacia su meta de manera más efectiva.

Referencias

1. Starkes JL, Ericsson KAStarkes JL The magic and the science of sport expertise. In Starkes JL, Ericsson KA, eds. Expert Performance in Sports. Advances in Research on Sport Expertise. Leeds: Human Kinetics, 2003:3-15.
2. Elferink-Gemser MT,Visscher C,van Duijn MA,et al Development of the interval endurance capacity in elite and sub-elite youth field hockey players. Br J Sports Med 2006;40:340-5.