El ejercicio físico protege tu cuerpo contra el estrés psicológico

Pocos de nosotros pueden decir que no se han estresado al menos alguna vez en su vida. Por el motivo que sea, trabajo, quehaceres diarios, falta de tiempo, problemas económicos, tiempos de entrega... cualquier cosa puede hacernos sentir estresados.

Los efectos del estrés son, desgraciadamente, bastante familiares: aumento del ritmo cardíaco y la presión sanguínea, sudoración, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño... Si el estrés se vuelve crónico los problemas se agravan. Un estrés psicológico continuado puede afectar gravemente a tu salud, aumentar los riesgos de sufrir enfermedades y reducir tu esperanza de vida.

Diversos estudios sugieren que a nivel molecular el estrés psicológico acelera el proceso de envejecimiento de las células de tu cuerpo. Específicamente, el estrés ha sido relacionado con una menor actividad telomerasa, el enzima encargado de mantener los telómeros de tus cromosomas en perfecto estado, lo que es vital para tus células (y a la postre para ti). Cada vez que una célula se divide pierde un poco de sus telómeros, que debe ser reparado por la telomerasa, si no lo hace, los telómeros se acortan con cada ciclo, hasta llegar a una longitud crítica, con lo que la célula deja de dividirse y muere.

Esto es, en esencia, lo que significa hacerse viejo.

Si esto ocurre de manera acelerada, (que es lo que provoca el estrés crónico) el organismo sufre un envejecimiento prematuro aumentando el riesgo de padecer enfermedades degenerativas.

Un estudio reciente ha investigado si el deporte tiene un efecto significativo en la reducción del estrés. Para ello se tomaron 63 mujeres postmenopáusicas sanas las cuales fueron sometidas a un cuestionario sobre el estrés y la actividad física, y a un análisis de la longitud de los telómeros. Como parte del estudio, se diseñó un plan de trabajo en el que el grupo inicial fue dividido en dos: uno considerado "inactivo" (menos de 33 minutos de ejercicio en tres días), y otro "activo" (más de 33 minutos de ejercicio en tres días).

Los resultados del test mostraron que los participantes con niveles de estrés más altos practicaban menos ejercicio, tenían un BMI (índice de masa corporal) más alto, menos nivel de educación y unos telómeros más cortos.

A continuación, los grupos fueron sometidos a situaciones estresantes para medir el efecto que tenía este factor a nivel celular. Los autores encontraron que, en el grupo "inactivo", un incremento de estrés en una unidad estaba asociado a un riesgo de 15 veces mayor de tener los telómeros cortos. Entre los individuos "activos", un aumento de estrés en una unidad no tenía ninguna relación con la longitud de los telómeros. Es decir, los datos obtenidos en este estudio sugieren que aquellas personas que realizan ejercicio se encuentran más protegidas contra los efectos del estrés psicológico que aquellas que no realizan (o realizan muy poco) ejercicio.

Referentes

Puterman, E., Lin, J., Blackburn, E., O'Donovan, A., Adler, N., & Epel, E. (2010). The Power of Exercise: Buffering the Effect of Chronic Stress on Telomere Length PLoS ONE, 5 (5) DOI: 10.1371/journal.pone.0010837