Alerta por falsa alarma

La razón de ser de la selección y desarrollo evolutivos de las neuronas es la de guardar un rastro de los sucesos (memoria) para responder de una forma más adecuada al mismo estímulo tras comprobar un efecto con la primera exposición.

A mayor desarrollo de la red neuronal, mayor capacidad de memorizar y procesar los datos.

A partir de una determinada complejidad (número de neuronas y conexiones) emerge la facultad de anticipar los estímulos relevantes por medio de señales neutras, de por sí irrelevantes, pero que preceden o se co-localizan con lo verdaderamente importante.

Un ejemplo simple que todos recordamos es el del llamado reflejo condicionado clásico de Pavlov: si a un animal se le somete a la exposición de un sonido de campana un poco antes de servirle la comida y se repite la operación varias veces acaba salivando al oir la campana aunque no se haya presentado la comida. Con ello se consigue anticipar la respuesta salivatoria digestiva.

Si en vez de un estímulo relevante positivo como la comida, se administra uno aversivo como una corriente eléctrica, el sonido de la campana haría que el animal saliera huyendo para protegerse. La huída ante el sonido de la campana le protegería de la aplicación de la corriente.

La red neuronal humana sigue utilizando los circuitos de bajo nivel que producen el reflejo condicionado clásico pero ha ido acoplando otros de más complejidad que le conceden un mayor poder de anticipación.

Los estímulos que se acoplan a la respuesta, los llamados estímulos condicionados (los equivalentes al sonido de la campana), pueden ser de cualquier tipo. Una vez presentes, desencadenan la respuesta eficaz anticipadamente.

Los famosos desencadenantes de la migraña, las falsas alarmas, pueden desencadenar la respuesta de alerta migrañosa porque están condicionados. Se les atribuye en la red una capacidad de anticipar un suceso negativo. El sonido de la campana no produce salivación ni huída per se. Debe estar acoplado, por convicción (condicionamiento) de que puede predecir un suceso relevante.

La información, a través de la experiencia, la observación y la instrucción, produce grados variables de acoplamiento entre estímulos irrelevantes (viento, chocolate, hormonas, estrés, etc...) y relevantes (dolor, vómitos, intolerancia sensorial...). Si no se descondicionan, estos estímulos siguen activando la misma respuesta.

En el caso del perro de Pavlov era el propio Pavlov el que confundía a las neuronas del animal. En el cerebro humano es la convicción inducida por la cultura la que "manipula" la relación aparente y falsa de causa-efecto entre comer chocolate y sufrir una migraña.

No es el único mecanismo que explica la migraña. Lo presento como un ejemplo elemental de construcción de falsas alarma. Sorprendentemente, en las reflexiones oficiales de genes, neurotransmisores y desencadenantes no hay la más mínima referencia a procesos tan básicos de aprendizaje como el del reflejo condicionado.

Para los neurólogos, al parecer, no existe la Neurofisiología.

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