Cante horondo en las ondas

Onda Cero. Julia Otero entrevista a Carlos Belmonte, un prestigioso investigador de sensores de daño (receptores situados en las terminales de las neuronas encargadas de detectar estados y agentes potencialmente dañinos).

"...El 95% de los dolores son controlables. El que no se esté consiguiendo es por culpa de varios tabúes sobre utilización de morfina..."

Para el neurocientífico prácticamente todos los dolores surgen de estados de lesión de tejidos y debieran remitir con un buen uso de la morfina. Si no lo hacen es porque no hemos superado tabúes por influencia de la cultura judeocristiana, una cultura que recomendaba, comprensiblemente, resignación sublimada porque no disponía de las herramientas actuales. Creo que ya los babilonios, varios milenios antes de Cristo, utilizaban el opio...

"...el 10% de la población padece dolores articulares... ¿Quién no ha tenido a partir de cierta edad dolor de espalda?..."

Belmonte respira periferalismo. Sitúa el origen del dolor allí donde se siente, en este caso en columna, rodillas o caderas. Da por sentado que los receptores, en los que es reconocido experto, lo detectan e informan sobre su presencia al cerebro, donde el dolor se hace consciente... Aplicando morfina bloqueamos el flujo de información dolorosa procedente de articulaciones envejecidas y desgastadas. El que sufre "estúpidamente" es porque él o su médico tiene prejuicios trasnochados judeocristianos sobre utilización de morfina.

"...el dolor crónico, el llamado dolor neuropático, se produce porque el sistema del dolor (?) funciona mal... produce un dolor que no es real (??), en el sentido de que no tiene una lesión detrás... (???) "

El investigador identifica dolor crónico con neuropático (????), insiste en la existencia de un "sistema del dolor", afirma que en estos casos el dolor no es real porque no hay lesión. ¿Qué hacemos con las articulaciones desgastadas, la causa más frecuente de dolor crónico, según los periferalistas? ¿Es un dolor neuropático? No entiendo nada...

En fin...sigamos...

...pregunta Julia "eso de que el dolor es subjetivo, ¿qué quiere decir?... porque los médicos a veces insisten en eso"

..."quiere decir poco, quiere decir que no entendemos lo que está pasando..."

Confieso mi incapacidad para entender también lo que quiere decir el sabio en sensores con esta respuesta... No quiero pensar que sugiere que los médicos no entendemos...

Deduzco por el contexto que, para él, el dolor siempre está producido por una lesión, por estímulos "dolorosos" que generan señales dolorosas... luego siempre es objetivo, siempre hay señales nerviosas dolorosas que ascienden hacia la corteza. Las variaciones de la sensación entre individuos se producirían por esos toques emocionales y cognitivos que tiene costumbre acoplar el cerebro. Retoques finales, ropaje, maquillaje...

"...para un neurocientífico, decir que el dolor es subjetivo, no quiere decir gran cosa..."

Decir que el dolor es subjetivo es como afirmar que la nieve es blanca. Una obviedad. La conciencia es un universo privado, absolutamente subjetivo, objetivo en su subjetividad. Lo que vemos, oimos, olemos... es siempre subjetivo. Eso no quiere decir que no existan estímulos periféricos pero no necesariamente son los que imponen su ley. Ni siquiera son necesarios. Tampoco son suficientes. Me temo que entrevistadora y entrevistado atribuyen, arbitrariamente, al término subjetivo el significado de "psicológico, irreal, imaginario..."

Como colofón, una vez "aclarado", precisado y solucionado con morfina a tutiplé el complejo mundo del dolor, pasan a entonar a dúo el inevitable cante horondo de los espectaculares avances de la neurociencia:

"...podremos borrar recuerdos con una inyección... (ya no necesitaremos psicólogos... apostilla Julia...)..."

" tendremos demasiado poder. Ello planteará problemas éticos..."

"...una señora nos ha llamado para contarnos que tiene un dolor en el trigémino... que debe ser espantoso... es tremendo que exista todavía ese 5% de casos en los que todavía no podemos hacer nada por aliviar el dolor..."

Flaco favor el de esta entrevista. Rebosa conceptos erróneos y confusión en los términos, hace girar al cerebro subjetivo alrededor de la tierra firme, objetiva, de la lesión, promueve el uso confiado y exitoso de la morfina en terrenos donde está demostrada su ineficacia y su poder de generar más dolor del que dicen quitar.

La morfina ha prestado y seguirá prestando valiosos servicios en el alivio del dolor asociado a daño necrótico pero su uso está cuestionado, cuando no desaconsejado, en dolor crónico.

- Buenos días... vengo a que me quite el dolor... He oído en Onda Cero que estoy haciendo el tonto...

Por esta vez... Julia en la Onda... cero.

Fuente: Blog de Arturo Goicoechea

ver-siguiente-articulo