Discos rayados

El disco. Otra vergonzante chapuza de la evolución: algo que se hernia a poco que nos descuidemos en coger un peso indebidamente.

- Me han hecho la resonancia y me han sacado tres hernias de disco en las lumbares y dos en las cervicales. Menudo panorama tengo con esta columna...

Los discos hacen su labor. Posibilitan flexiones y giros, acercarnos a los objetos desde todas las posiciones. El cerebro selecciona el programa más económico e inofensivo para cada intento.

Con los años los discos van perdiendo calidad (agua) y eso hace que su aspecto en la resonancia no sea el que ofrece el de los niños. Es frecuente que abomben algo hacia el interior, que protruyan (protrusión discal). Las narices también protruyen, hacia fuera (protrusión nasal).

A la protrusión discal algunos exagerados le llaman hernia, aunque no lo sea.

Para hablar con propiedad, como debe ser, sólo hay hernia cuando la bolita interior del disco, el llamado núcleo pulposo, sale de la cáscara discal porque ésta se ha desgarrado e invade el interior del raquis. Puede que se produzca una inflamación, es lo lógico y deseable, y que duela (también lógico y deseable).

Cuando el disco se hernia, tras muchos años de estar silenciosamente protruido, puede comprometer a algún cable cercano, implicándole en el destrozo y, por tanto, en la inflamación (lógica y deseable). El dolor por inflamación del nervio se siente a lo largo de una banda estrecha que recorre la extremidad correspondiente. Si el disco herniado es lumbar, el cable probablemente forma parte del nervio ciático. Hablaremos en ese caso, con propiedad, de una ciática.

La región de la columna es sede habitual de dolor. Es frecuente que ese dolor se extienda hacia una extremidad. Es frecuente que la exploración de los nervios sea normal. Es frecuente que se haga una resonancia. Es frecuente que se encuentren protrusiones discales. Es frecuente que a las protrusiones se les llame, sin propiedad, hernias. Es frecuente que se considere, erróneamente, que el dolor de la extremidad sea debido a que algún cable está pinzado por la protrusión. Es frecuente que ello dé lugar, incluso, a una intervención, injustificada, para "liberar" al nervio del apretón del disco.

Es frecuente, excesivamente frecuente, la falta de rigor a la hora de utilizar términos médicos y construir teorías sobre origen del dolor.

El dolor sobre columna, extendido a una extremidad, es a veces, la consecuencia de la inflamación de un cable por el suceso de la herniación de un disco y en muchas más ocasiones, no tiene nada que ver con ello. Para explicar ese dolor hay que tener en cuenta muchos datos y muchas posibles responsabilidades. No todas corresponden a los discos intervertebrales.

El que el dolor se proyecte hacia la extremidad no es equivalente a compromiso de cable, no es una "ciática". Basta con que haya una lesión aguda local (sin compromiso de nervio) o unas condiciones de carga y trabajo inadecuadas. El cerebro no nos define con precisión la localización de los problemas internos. Cuando hay un infarto de miocardio puede doler el brazo. Eso no quiere decir que la zona infartada "pinza" un cable que anda por allí.

Muchas veces el disco que no va bien es el que contiene la grabación del dolor. Ese disco está en el cerebro y no está herniado... sino rayado, que es peor.

Para solucionar el problema de los discos cerebrales rayados hay que ocuparse, lógicamente, del cerebro, no de la columna.

Basta con levantar la aguja, limpiar los surcos y el cabezal y volver a ponerlo sobre el vinilo neuronal.

- ¿Cómo se hace eso?

- Lo hace el cerebro, pero tiene que saber que es un disco rayado. Usted puede ayudar a que lo vea así...

- Pienso yo que las hernias de disco que me han dicho que tengo dolerán también... ¿no?

- No son hernias, son protrusiones...

- No estoy de acuerdo, tengo hernias, tengo hernias, tengo hernias, tengo hernias, tengo hernias....

Lorimer Moseley publicó un estudio en el que comparaba la evolución de pacientes intervenidos de hernia de disco. A unos les enseñaba el material herniado eliminado y a otros no. Iban mejor aquellos que habían visto el material herniado.

Fuente: Blog de Arturo Goicoechea

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