Dolor y sistemas de defensa

El organismo está defendido por dos sistemas celulares, especializados en la detección y neutralización de agentes y estados nocivos: el Sistema Inmune y el Sistema nervioso. La membrana de sus células dispone de receptores o sensores que detectan dichos agentes y estados. Las células inmunes vigilantes detectan gérmenes, células defectuosas y/o cancerosas y las neuronas sensitivas registran estados físicos (mecánicos, térmicos) y químicos incompatibles con la vida.
Ambos sistemas trabajan de forma integrada cuando se ha producido una lesión. Los dos detectan señales de daño en los tejidos y se intercambian información para producir una respuesta defensiva inflamatoria eficaz pero comedida.

Al nacer, tanto el sistema inmune como el nervioso disponen de capacidad para detectar diversos agentes y estados nocivos y activar, de forma refleja, la respuesta defensiva correspondiente. Una vez en contacto con el mundo, ambos sistemas celulares amplian el catálogo de nocividad a través de un ininterrumpido proceso de aprendizaje.

El catálogo congénito no se modifica a lo largo de la vida ya que registra agentes absolutamente incompatibles con la supervivencia del individuo pero el componente adquirido por aprendizaje contiene en sus archivos agentes y estados de nocividad incierta o nula y actualiza sus evaluaciones a lo largo de la vida en función de la información que disponga.

Las evaluaciones de peligrosidad realizadas por el aprendizaje del sistema inmune y nervioso contienen errores tanto por defecto como por exceso: no están todos los que son ni son todos los que están.

El exponente más común de los errores de registro del sistema inmune adquirido es la alergia y las enfermedades autoinmunes y el del sistema neuronal, un amplio conjunto de padecimientos definidos por la presencia de percepciones de alerta-defensa como dolor, picor o cansancio.

La Medicina cataloga correctamente la alergia como un estado derivado de un error de catalogación del registro de moléculas peligrosas pero no contempla, en el momento actual, su contrapartida neuronal: dolor u otros síntomas, derivados de un error de catalogación del registro de estados potencialmente nocivos.

Migraña, fibromialgia, colon irritable, síndrome de vejiga hiperactiva, dermatitis atópica... son etiquetas diagnósticas que corresponden a errores del componente neuronal adquirido del sistema de defensa. Estas entidades están consideradas frecuentemente como "enfermedades de origen misterioso". En algunos casos se reconoce la responsabilidad del sistema nervioso e incluso se sugiere que pueden corresponder a "errores en el procesamiento de información" pero se considera que el fallo reside en alguna deficiencia química, genética o de neurotransmisores. El cerebro haría mal su trabajo. Sería, por tanto un cerebro alterado.

En ningún momento se cuestiona la propia información pero puede que el cerebro sea normal y realice un excelente proceso... de ¡mala información!.

La cultura es un caldo de cultivo excelente para generar y difundir mala información. Nuestra especie está profundamente culturizada y el cerebro nos defiende de aquello que la cultura señala como nocivo. No siempre lo señalado culturalmente como peligroso lo es.psd_vermas