El conmutador del peligro necrotico. Neuronas ON, neuronas OFF

El dolor es algo de quita y pon. Viene y va. Se enciende y se apaga en función de la evaluación de peligro-calma. Una compleja red de centros cerebrales se activa o desactiva para proyectar la percepción dolorosa si se detecta u olfatea necrosis.

Existe en los sótanos cerebrales un grupo de neuronas que se encargan de facilitar la generación y tráfico de señales de peligro (nociceptivas), las "neuronas ON", y otro que genera el estado opuesto: impide que las señales de peligro lleguen a los centros cerebrales responsables de la percepción de sufrimiento, las "neuronas OFF".

Especialmente cuando sentimos dolor, nos gustaría tener un mando a distancia para apretar el OFF. Un chorretón de opiáceos se encargaría, al momento, de eliminar el flujo de señal nociceptiva hacia los centros del sufrimiento. Sólo habría información. Las señales de peligro podrían ser analizadas fríamente en el cerebro, desprovistas de relevancia emocional.

En las unidades de dolor insertan dispositivos de bombeo de morfina para ser activados a demanda por el paciente cuando el dolor aprieta. Es el equivalente a las neuronas OFF.

El cerebro activa el ON cuando quiere disponer de información nociceptiva amplificada, sensible, en estados en los que se ha consumado el daño necrótico o se teme (con más o menos fundamento, que pueda producirse). La posición ON hace que estímulos habitualmente inocuos generen señal de peligro que fluye sin filtros hacia las áreas cerebrales del dolor.

Cuando dormimos, luchamos, huimos, defecamos, masticamos... se activa el OFF para proteger la acción.

No es que el sueño quite el dolor. Sucede que el cerebro amortigua el sufrimiento para proteger el estado del sueño, necesario para procesar la información debidamente. Cuando lo considere oportuno el cerebro quitará el OFF y repondrá el ON.

- A veces el dolor me despierta. Yo estoy dormido... no estoy pensando que me va a doler...

Si uno duerme es porque el cerebro le ha desconectado. Si quiere tenerlo despierto vuelve a conectarlo al mundo con los recados que considere oportunos:

- ¡Despierta! La cabeza está en peligro...

- Me duele la cabeza

- ¡Me lo temía!

La valoración de amenaza a las cuatro de la madrugada hace que el cerebro quite el OFF y reponga el ON.

El dolor no nace de esas neuronas ON sino del cerebro. El encendido ON sensibiliza las señales de peligro. Alimenta la sospecha de alarma. Disminuye el umbral del dolor. Anula filtros y amplifica.

- Si muevo la cabeza algo se mueve dentro como si... Es horrible. Todo duele: los ruidos, las luces, los olores...

Las neuronas ON y OFF no se encienden y apagan solas. Están sometidas al ámbito de las decisiones cerebrales o al de los sucesos, en tiempo real.

El cerebro evalúa calmas y tempestades, predice y/o constata el peligro y en función de ello aviva el sentido del daño o lo adormece.

En el dolor crónico el encendido está automatizado, acoplado a momentos, lugares, acciones... No sucede nada pero el cerebro actúa como si el organismo fuera vulnerable, frágil... y las acciones y propósitos del individuo inasumibles por su peligrosidad.

- Necesitamos un mando a distancia para regular a demanda el dolor.

- Ya lo tiene: su voluntad, la decisión de tomar calmantes, meterse al cuarto oscuro... Usted intenta calmar el dolor. En realidad tiene que conseguir calmar a su cerebro. Eliminar su temor irracional al daño necrótico. Tiene que hablarle... No utilice el engaño de los bálsamos milagrosos. Si no cuela, su cerebro ya no le hará caso. Los calmantes no le calmarán y su cerebro le exigirá con un apretón de dolor que vaya a urgencias a que le pongan algo "en la vena".

- Eso es muy difícil. No sé cómo hacerlo...

- No busque remedios complicados. Es sencillo. Hay miedo en el organismo. Probablemente el miedo es injustificado y debe restablecerse la calma. Con argumentos, con palabras... no con engaños "calmantes"...

El conmutador del dolor en ausencia de daño está en la corteza prefrontal, el lugar donde se toman decisiones apoyadas en la información sobre peligros, el lugar donde reside el impacto de la enculturación. El trabajo debe hacerse allí, eliminando falacias, augurios, presagios, supersticiones y sustituyéndolas por información sobre la biología del sentido del daño necrótico y del sentido del peligro de que tal cosa suceda.

- Si no lo veo no lo creo

- A veces es así pero en este caso es: Si no lo creo no lo veo... Al menos así lo creo y veo yo.

Fuente: Blog de Arturo Goicoecheaver-siguiente-articulo