Fisioterapia cognitivo-conductal

 

La idea que nos hacemos de los fisios es la de unos profesionales de la manipulación del aparato locomotor. Con masajes, musculación y recolocación de vértebras malalineadas recomponen, aunque sea transitoriamente, lo que el estrés, las malas posturas, las sobrecargas y la inactividad han descompuesto.

Las manos de los fisios tienen el poder de palpar bultos, contracturas, descoloques y ¡"ahí, ahí me duele"! y hacer que todo recupere una mejor condición.

En el congreso de la SEFID hubo varias ponencias de ilustres fisios británicas. Sorprendentemente hablaban del cerebro, de terapia cognitivo-conductual, del lenguaje... de falsas creencias, de miedos, de afrontamientos pasivos inadecuados.

- Creo que me he equivocado. Yo venía a que me quite el dolor... las contracturas... pero lleva un rato largo hablando y aún no me ha puesto las manos encima... ¿No será usted psicóloga?

- En cierto sentido... sí. Soy psicóloga del organismo. El organismo tiene psicopatología y necesita los cuidados del psicólogo somático, físico.

- Si no le importa, preferiría que comenzara con los masajes y se dejara de mensajes...

Realmente los fisios son los psicólogos del organismo. Analizan sus falsas creencias sobre huesos, articulaciones y músculos y tratan de corregirlas. Hacen terapia cognitiva somática. También analizan la forma de conducirnos respecto a posturas y movimiento luego también hacen terapia conductual... somática.

Algunos fisios son conscientes de su condición de psicólogos somáticos y dedican sus esfuerzos a la pedagogía, al derribo de las falsas creencias y a la promoción de una motricidad más fisiológica, más económica y respetuosa con los tejidos.

Otros fisios siguen pensando que ellos no son psicólogos y no pierden el tiempo con charlatanerías. Les basta con poner las manos sobre el padeciente para dar con las claves del dolor.

- Tienes esto muy duro...

- Ya no podía más. Necesito el masaje un par de veces al mes, por lo menos...

El silencio sólo se interrumpe por el sonido de las tabas vertebrales...

- Tenías unas vértebras fuera de su sitio. Ya las he recolocado.

- Ya he oído... Me siento mucho mejor. A ver lo que dura...

El mundo del dolor está poblado de falsas creencias, de miedos injustificados, de conductas inadecuadas, temerosas, de evitación del dolor.

El organismo del padeciente crónico está gestionado por un cerebro fóbico, adictivo, obsesivo, angustiado, catastrofista, con baja estima del estado de huesos, juntas y carnes, preocupado por las intenciones del insensato usuario que se empeña en trabajar con el ordenador, comer lo que le viene en gana y tener siempre la cabeza ocupada con sus cosas...

El cerebro que gestiona el dolor para proteger la integridad de los tejidos lo tiene activado siempre para conseguir el mínimo de movimiento. El cerebro del dolorido es un cerebro con miedo irracional a que rocen las articulaciones, se salgan de su sitio las vértebras, se pincen los nervios o se contracturen los músculos. El dolor es el indicador de ese miedo. Informa de la condición psicopatológica del cerebro.

El padeciente de dolor crónico, no asociado a daño relevante, necesita disolver el miedo irracional de su cerebro. Debe acudir a un buen fisio, uno que disuelva ese miedo con pedagogía y consejos.

- Usted habita un cuerpo razonablemente sano. Puede y debe moverse sin miedo. Su cerebro tiene un síndrome ansiosodepresivo. Eso hace que su vida en su cuerpo resulte insoportable. Tenemos que hacer algo...

Me sentí bien oyendo a las fisios británicas hablando de la terapia cognitivoconductual, de creencias, de miedos... del lenguaje, de la voz del fisio... la palabra.

Mal que les pese a los fisios "prácticos" ellos también comunican aunque no hablen. Quien calla otorga. El silencio refuerza lo que ya está grabado en los archivos de las memorias del dolor, las memorias del miedo al movimiento.

Los fisios y los padecientes tienen cerebro. Negarlo es un error.

 

 

Fuente: Blog de Arturo Goicoecheaver-siguiente-articulo