Inflamación neurógena

La inflamación neurógena está de moda. Es un término útil. Explica. Tapa agujeros.

Los términos útiles corren el peligro de convertirse en cajones de sastre. Su significado se construye a la medida de las necesidades de quien los aplica, no necesariamente con exigencia de respeto riguroso a la veracidad. Esa propiedad les garantiza el éxito.

Veamos.

Hay varios síndromes caracterizados por 1) la presencia de síntomas, generalmente invalidantes y mortificadores, y 2) ausencia de lesión objetivable. Las pesquisas de la policía científica en busca de huellas que identifiquen al responsable han dado lugar a una hipótesis sobre la que se trabaja:

- No hay duda: esto es cosa de la inflamación. Hemos identificado sustancia P y CGRP en exceso, edema, extravasación de proteínas. Esto apunta a que la zona está inflamada...

Migraña, fibromialgia, colon irritable, asma, cistitis intersticial, vulvodinia...

- No se confirma la hipótesis pues no se ha podido detectar la supuesta inflamación por más que se haya forzado la posibilidad...

- Humm... ¡Qué contrariedad! La hipótesis de la inflamación nos venía como anillo al dedo...

.................

- ¡Eureka! ¡Tengo la solución!... Tengo la palabra adecuada. Es un adjetivo pero sirve... ¡neurógena!

La sustancia P y la CGRP están elevadas como si hubiera una inflamación, aunque no la hay... Son las neuronas las que han soltado esas moléculas proinflamatorias, las que dilatan los vasos, aumentan la permeabilidad capilar y sensibilizan las terminales nerviosas... Inflamación (sin inflamación) promovida por la policía neuronal local.

La inflamación neurógena es una no inflamación generada por el ardor vigilante injustificado de las terminales neuronales nociceptivas. Los dedos del pianista se han independizado y martillean el teclado furiosamente en un delicado momento de la partitura con notas que no figuran en ella, convirtiéndola en una "música" ¿? infernal...

Las terminales neuronales vigilantes y los dedos del pianista actúan cuando lo manda el guión, la partitura de los hechos violentos, la partitura de la necrosis, los hechos consumados...

Aunque no haya necrosis el cerebro y el pianista pueden imaginar la música de la destrucción. Las acciones imaginadas activan las mismas zonas cerebrales que se ponen en marcha con los mismos hechos consumados. Sólo es cuestión de intensidad. Imaginación y realidad utilizan los mismos archivos neuronales.

El daño imaginado activa cerebro y terminales como la música imaginada lo hace con mente y dedos. Un registro sensible de los músculos que mueven los dedos del pianista detectaría actividad, aunque no hubiera ejecución. Basta con imaginar músicas para que los dedos las casi-ejecuten...

Los dedos de las neuronas casi-actúan. Se les escapa la sustancia P y la CGRP. Es una música silenciosa, sólo imaginada... El paciente oye esa música infernal. Realmente duele... pero la música no proviene del piano sino de registros cerebrales.

- ¿Quién ha puesto esa música tan espantosa?

- Son los dedos del pianista que sueñan con músicas y pianos imaginarios

- Pero yo estoy oyendo la música. No pueden ser los dedos si está bajada la tapa del piano...

- Bueno... es una música digitalógena. No es música ni la generan los dedos pero es como si lo estuvieran haciendo. No pueden resistir la tentación...

- Me da lo mismo... ¿Qué hacemos para acabar con el ruido...?

- Hemos puesto unos guantes al pianista. Así no podrá tocar el piano a su aire...

- Espero que funcione...

A lo dicho... inflamación neurógena. La culpa es del pianista aunque ni siquiera pueda levantar la tapa del piano. Mientras el potente equipo de música llena el salón de ruidos infernales...

Por favor... no disparen al pianista...

Fuente: Blog de Arturo Goicoechea

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