La mano que aprieta... Puntos gatillo

Las manos del fisio palpan con suavidad los interiores imaginando músculos, fascias, huesos y juntas. El objetivo es dar con las claves del origen de la disfunción dolorosa.

La búsqueda de las causas musculares profundas obliga o incita a presionar.

La mano que aprieta desenmascara con facilidad puntos sensibles, durezas locales que se sobresaltan al ser sorprendidas en su escondite.

El impacto del hallazgo puede ser notable para el paciente y/o el profesional. ¡Lo tenemos!

Una vez detectados los nudos musculares sensibles le llega el turno a la palabra, la otra herramienta que también puede apretar lo suyo...

- Tiene aquí un nudo, una dureza, una contractura, una inflamación... ¿Le duele al apretarle?

- ¡Sí, síiii!

La exclamación es una mezcla de dolor y alegría. Allí está la cueva, la cocina, el zulo del dolor. Ya sólo queda aplicar un masaje, una aguja (con o sin brebaje) o prescribir relajantes, antinflamatorios y toxinas.

Los puntos dolorosos gatillo son un filón. Hubo una época en que primaban los puntos sensibles sobre el recorrido de los nervios. Dieron, antaño, algún juego entre los neurólogos. Uno muy socorrido era el punto occipital.

- ¿Le duele?

- ¡Siiiiiiiiii!

- Tiene una neuralgia (Arnold). Le infiltro.

La toxina botulínica ha disuelto el interés de los neuros (y las neuras) por las neuralgias para desplazarlo al músculo, el gran protagonista de la moderna Remediología.

Los puntos dolorosos han cimentado también el diagnóstico de la fibromialgia. En torno a ellos se han producido sesudos debates sobre el número de ellos exigibles para diagnosticar con fuste la temida y misteriosa enfermedad.

Los puntos dolorosos han sustentado una nueva entidad, altamente productiva: el síndrome miofascial.

Los puntos dolorosos a veces generan dolor sin que ninguna mano experta los ponga en un aprieto.

Otras veces, la apretura manual hace salir del escondite al dolor como si estuviera contenido en una especie de quiste.

Hay muchas disputas sobre los puntos dolorosos, en torno a origen, significado y remedios.

La aplicación de una simple aguja puede que haga el mismo efecto que si a su través se inyectara un anestésico y/o un antinflamatorio. Los acupunturistas defienden el valor añadido de sus prácticas, pinchando meridianos. Los escépticos de turno sólo ven placebo...

No tengo manos expertas. No palpo. Soy neurólogo. Me limito a buscar información para situarme en el problema. Lo que se palpa en los artículos es confusión, desacuerdo, abuso, a veces, de las palabras...

En los puntos dolorosos no hay inflamación pero sí algunas moléculas proclives (las de la llamada "sopa inflamatoria"). Nada está desgarrado ni en carne viva. Sólo unas fibras musculares contraídas o a punto de caramelo para hacerlo a poco que se les apriete...

Puede que los puntos dolorosos gatillo lo sean por culpa de condiciones adversas locales, por cargas y penosidades varias y/o puede que también estén en alerta por el ordeno y mando cerebral... La química de la alerta nociceptiva sensibiliza el músculo, lo vuelve "dolorigénico".

La mano y la voz de los fisios pueden sensibilizar o desensibilizar los músculos. Activar o desactivar la alerta.

Los fisios tienen la mano (dura y blanda)... y la palabra...

Fuente: Blog de Arturo Goicoechea

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