Palabrería...

El encuentro entre paciente y terapeuta exige, para ser exitoso, dos ingredientes básicos: el relato y la escucha.

- Buenos días. Dígame. Erase una vez...

Algunos pacientes se sorprenden de que les pidamos que nos cuenten la historia de su dolor. Hay sanadores que no abren la boca ni la oreja. Les basta mirar el iris o palpar la zona problema para sentenciar. Sorprendentemente eso les da mayor prestigio y credibilidad.

- ¿Qué quiere que le cuente? Me duele

- Cuénteme todo. Le escucho...

- Lo que quiero es que me miren...

- Ya miraremos más adelante pero prefiero escucharle primero...

No sin esfuerzo podemos conseguir arrancar algunos datos sobre el dolor. Algunos pacientes muestran abiertamente su malestar y mosqueo...

- ¿A qué vienen tantas preguntas...?

El mal ambiente generado en el relato no presagia nada bueno para afrontar el turno de las explicaciones.

- El dolor es un sentimiento muy complejo...

-¡¡ ¿Un sentimiento?!!

- Bueno, no me malinterprete. Lo que sentimos son sentimientos, sensaciones, percepciones o como quiera llamarlas. Usted siente dolor ¿no?

- No es una sensación. Tengo dolor y vengo a que me lo quite no a escuchar sus especulaciones...

Para el paciente el dolor es un algo material, físico, que ocupa un lugar en el espacio. Está allí donde él lo siente. El sanador detecta su presencia y aplica sus artes: pastillas, masajes, hierbas, una imposición, un conjuro o un certero tajo de bisturí. Cualquier cosa menos palabrería inútil.

- Últimamente ando mejor con unas hierbas que cogí en la feria medieval. Vi que ponía "para las jaquecas..." y me decidí a probarlas. Mal no me iban a hacer pues es medicina natural... Puede que también sea por la "osteópata". Le viene gente de todas partes, hasta de Francia... Me puso, en silencio, las manos por los hombros y, al cabo de un rato, únicamente dijo: "¡no vuelvas!"

El relato es auténtico, de la semana pasada...

Dicen los expertos en neurociencia que lo que percibimos está muy influido por lo que pensamos de ello. El dolor, mal que les pese a algunos pacientes, es algo percibido, luego tocado por el significado que contiene, tanto respecto a su origen como a su resolución.

Hay, afortunadamente, pacientes habladores... llenos de preguntas, ávidos de respuestas, necesitados de entender lo que está pasando. Acabado el turno del relato cierran la boca y abren los oídos de par en par. Puede que no sea suficiente pero es necesario que sea así para llegar a buen puerto...

- Nunca lo hubiera imaginado, que fuera el cerebro, así de simple...pero tiene lógica, me convence...

Para otros, es demasiado simple para ser verdad.

- No puede ser eso verdad. Es demasiado cruel. Todos estos años de sufrimiento, sólo porque mi cerebro... Me niego a aceptarlo. Casi... necesito que no sea cierto. Prefiero una enfermedad...

El cerebro defiende sus tesis aunque sean erróneas y conflictivas. Leon Festinger acuñó el término de disonancia cognitiva para referirse a este problema.

- No quiero saber eso que usted llama "verdad". Sería terrible...

Fuente: Blog de Arturo Goicoechea

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