Somatotopía

 

El cuerpo está representado en el cerebro. Cada zona tiene su escaño en el parlamento neuronal. Las de la izquierda, las de la derecha y los apéndices centrales.

Hay cuestiones locales, regionales y nacionales.

La necrosis consumada o inminente puede darse en cualquier lugar. Ninguno está exento de quemaduras, infecciones, infartos o contusiones.

La inflamación, la necesaria y protectora inflamación, se desplegará al instante para proteger y reparar la zona afectada, adaptada a las características de cada lugar para evitar mayores males de los que procura corregir.

El dolor, componente necesario de la respuesta inflamatoria, señalará al individuo dónde se ha producido el episodio necrótico e impedirá con su cualidad desagradable que los tejidos en reparación sean utilizados mientras dura la reparación de los desperfectos.

El organismo localiza estrictamente la ubicación, extensión y duración del problema y adapta las acciones defensivas al dónde, qué, cuánto, por qué y durante cuánto del suceso.

En ocasiones la acción defensiva del organismo es insuficiente o excesiva y se precisa una ayuda eficaz externa con fármacos, escalpelo o suturas.

El daño imaginado, la evaluación probabilística de que en determinado momento y lugar pueda producirse la temida necrosis, también tiene su representación en el parlamento cerebral: el ojo izquierdo, el pie derecho, el cogote, la mandíbula izquierda, el entrecejo, el abdomen, el tórax, el pelo, las uñas, el espacio vacío donde antes había un brazo, unos dientes o un pecho...

Los neurólogos consideran como una de las señas de identidad fundamentales de la migraña el que el dolor se localice en media cabeza (hemicránea). Es un criterio diagnóstico mayor.

Media cabeza se puede entender de muchas maneras: la mitad izquierda-la mitad derecha, la mitad anterior-la mitad posterior o, ¿por qué no?, la mitad superior-la mitad inferior. Los neurólogos sólo admiten que media cabeza es, a efectos de saber si el dolor es migrañoso, mitad izquierda o derecha. No sirve otro concepto de mitad ni, por supuesto, el dolor central (entrecejo).

Sostienen los neurólogos, con empecinamiento y seguridad no justificada, que la migraña es cosa de genes. Debe tratarse de genes con querencias de izquierdas-derechas, a veces estables y fieles ("me duele siempre el lado derecho") y otras chaqueteras ("no siempre es el mismo lado"). Con menos pedigree, los genes migrañosos tienden a cebarse a veces con el cogote o con la frente (mitad posterior-mitad anterior). Sólo si además de doler el cogote hay nauseas o vómitos podrá optar al label migrañoso.

El dolor de media cara nunca será considerado como migrañoso, aunque ande por medio el trigémino ("el nervio de la cara"). El label de la migraña sólo es aplicable al trigémino de las meninges y los grandes vasos intracraneales. El dolor de la cara es, para los neurólogos, "atípico" o "neurálgico", nunca migrañoso (genético).

El efecto nocebo y placebo tienen una cualidad notable: la somatotopía: se aplica allí donde la corteza prefrontal valora amenaza o alivio. Hay zonas cerebrales especializadas en el qué de los sucesos, otras en el cuánto y cuándo y, naturalmente, otras en el dónde. La somatotopía atribuye el dónde suceden o pueden suceder acontecimientos relevantes.

- Me preocupa el lado izquierdo de la cabeza, el cogote, la nariz, la mandíbula derecha... (piensa para sí el cerebro-evaluativo-ejecutivo)

- Me duele la cabeza (el lado izquierdo), el cogote, la nariz, la mandíbula derecha... (comprueba preocupado el destinatario).

Sostienen los neurólogos que hay genes para el dolor de cabeza, sólo para el dolor de cabeza, no para otros lugares del organismo. Van más allá todavía. Sostienen que hay genes para perturbar sólo un lado de su famoso "centro generador de migrañas", un supuesto núcleo con neuronas de fácil disparo en el que se supone está el programa responsable del dolor (de cabeza), la intolerancia sensorial y las arcadas.

El chocolate, el viento Sur, las variaciones hormonales, el queso o cualquier otro (des)encadenante tienen la curiosa propiedad de activar sólo una mitad del generador, aquella que curiosamente, se ha desarrollado bajo la dirección de unos genes anómalos.

El principio de parsimonia, de la navaja de Occam (o Okham), sostiene que debemos preferir y buscar lo sencillo y no lo abigarrado.

El cerebro proyecta dolores, picores, hormigueos, quemazones y fríos allí donde valora amenaza necrótica, parásitos, quemaduras o congelaciones. Aprende a olfatear peligro por el Norte o Sur de la cabeza, por el Este o el Oeste, por defrente o por detrás. Tan media cabeza es la resultante de un corte sagital como horizontal o frontal... Así de simple.

Migraña proviene del griego: "hemi-cránea". Nuestra obsesión por clasificar todo en izquierda-derecha nos hace olvidar que existen otras mitades... las de arriba-abajo, las de delante-atrás...

Sabemos que el cerebro evalúa peligro necrótico y que puede activar programas defensivos en función de sus evaluaciones, allá donde valore dicho peligro. Cualquier lugar puede ser la diana de esa evaluación. Eso explica todo de forma parsimoniosa, sencilla.

Lo de los hemigenes, hemiestreses, hemichocolates y hemicambios hormonales es demasiado retorcido, poco parsimonioso...

¿Dónde duele?...donde el cerebro huele...

 

Fuente: Blog de Arturo Goicoecheaver-siguiente-articulo