Elige ser excelente

El camino a la excelencia no tiene límites de velocidad.
David Jonhson


De los atributos del hombre a que se refiere la Ética que son libertad, voluntad e inteligencia, la libertad se considera como el centro de la vida humana; al usarla adecuadamente equivale a perfeccionar la calidad del planeta. La libertad deberá ser entendida como la capacidad de elegir y esta consideración nos lleva a afirmar la condición de libertad que el hombre tiene. Si esta capacidad de elección va dirigida hacia la excelencia, deberás entender claramente cuáles son las condiciones que la rigen.

Un ser humano excelente es aquel que influye en los demás y que transforma buscando siempre el bien para él y para los que le rodean, es decir; al tomar decisiones las realiza ecológicamente.

Excelencia es saber amar y saber ser amado y ver siempre las cualidades de las personas, buscando constantemente su bien. Excelencia es saber servir con gusto y apoyar a los otros, pues se sabe que entre todos siempre se puede encontrar una forma mejor de hacer las cosas.
Excelencia es privilegio de los seres humanos que están en desarrollo constante, de acuerdo a los preceptos divinos.

Excelencia es saber comunicar paz a los demás, aprovechar puntos de oportunidad y enfrentar dificultades, pero no hacer por otros lo que estos pueden hacer por sí mismos.

Excelencia es saber proteger sin asfixiar, saber guiar sin imponer, saber motivar a los que están a nuestro cargo para que se enamoren de la verdad y sean sabios, se enamoren de la belleza y sean artistas, se enamoren de Dios y sean santos, se enamoren de su patria o de un sueño y sean héroes.

Excelencia es saber vivir las virtudes y contagiar con el estilo propio de vida de esa felicidad que comunican la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y el entusiasmo.

Excelencia es tratar a las personas con mayor delicadeza y finura, así verán los míos que el rango y dignidad de todas las personas es muy alto.

Excelencia es saber decir sí a la vida, porque camino confiado de la mano de Dios.

Excelencia, entonces es saber que para ayudar a formar hombres y mujeres de gran talla, hay que empezar por uno mismo; hombres y mujeres que sean capaces de construir sociedades mejores, sistemas más justos y sobretodo, que den gloria a Dios.

El hombre que vive con excelencia posee, entre otras cosas, las siguientes características:

  • Intuitivo y alegre
  • Tiene claro su propósito
  • Es original
  • Es responsable
  • Se demuestra libre
  • Construye a otros
  • Soporta el rechazo
  • Aguanta la frustración
  • Da sentido a la vida
  • Es equilibrado en su pasión
  • Promueve los valores


El hombre excelente sabe reír y reír con abundancia y frecuencia. Disfruta gozosamente de la abundancia de los valores que encarna y promueve. Disfruta de las cosas bellas que abundan en esta tierra. Por ser intuitivo, sabe relacionar grandes realidades y tiene una visión amplia y adelantada con respecto al futuro; en la misma medida es inventor y creativo. Sobre todo, promueve el surgimiento de grandes hombres, de nuevos valores, de cambios históricos... (González, 1999).
El que no tiene excelencia vive en la mediocridad. ¿Por qué no la tienes? Alguna vez la tuviste pero algo pasó en tu vida. Interpreta tu sistema de creencias y descubrirás el engranaje que de alguna manera te aleja de la excelencia, y redefine tu vida.

Salta de tu cajita de confort

Resistirse al cambio es tan inútil
como oponerse a que salga el sol.

Fuente: psicologíayautoayuda.com

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