Enfrentar el miedo

Creo que todo el mundo tiene en algún momento de su vida la sensación de sentir miedo.

La vida puede ser abrumadora: los problemas de dinero, problemas de trabajo, las malas noticias del médico, los conflictos con su pareja o hijos.

La idea de que el cambio implicado para resolver esos problemas puede hacernos sentir como si se pusiera en peligro la vida que conocemos. En esos momentos, se puede sentir como que estamos en una lucha por nuestra supervivencia emocional.

Esta lucha pasa por diferentes nombres: depresión, ansiedad, estrés, sentimiento de soledad, o directamente miedo.

El miedo hace difícil pensar, puede deteriorar nuestros recursos, nos puede llevar a evitar el problema por completo. Puede degenerar en pánico y en ese estado lo más probable es que se escoja una solución equivocada.

El primer paso para gestionar el miedo es afrontar la situación, el sentido de impotencia no nos llevara a solucionarlo. El reto es actuar en la cara del miedo, ya que podemos y tenemos la capacidad de tomar algún tipo de acción.

Ahí es donde entra en juego el valor de la acción, la cual no tiene por qué ser grande. Puede ser tan simple como descolgar el teléfono. O sólo abrir la boca y expresar nuestros pensamientos a la persona junto a nosotros.

Lo importante no es pensar en hacer esto, sino hacerlo. El miedo puede paralizar, pero las obras de acción pueden calmarlo y restaurar su equilibrio. La adopción de medidas también puede ayudar a obtener nuevas perspectivas, teniendo patrones de pensamiento diferente, y tomar mejores decisiones.

Dicho de otra manera, el paso de una acción puede despejar la incertidumbre, dar á un sentido claro de dirección y podrá restaurar nuestro sentido de confianza. Nuestros recursos internos nunca nos dejan. Y cuanto más consciente somos de que tenemos un espacio interior y que podemos acceder a esos recursos, más vamos a vencer el miedo.

Fuente: www.psicologiayautoayuda.comver-siguiente-articulo