Las emociones que son el combustible de los gastos impulsivos

Mucho se ha escrito sobre la conducta impulsiva, en particular, del gasto excesivo o de compras excesivas, ya que sus consecuencias se han convertido en un problema cada vez más evidente en nuestra sociedad. Aunque los problemas de control de los impulsos van desde la ira hasta llegar al punto que "explotamos" por lo más mínimo, todos compartimos las conductas impulsivas en común a una característica singular, la incapacidad para resistir un impulso o tentación de realizar una conducta particular que tiene repercusiones nocivas.


Los juegos de azar y las compras son ejemplos conocidos por sus graves consecuencias financieras. La riqueza y la capacidad de pago de excesos de gasto impulsivo no niegan su presencia. Lamentablemente, debido a que el patrón es inflexible, las personas que no pueden permitirse el lujo de gastar lo siguen haciendo, poniéndose ellos mismos y sus relaciones en gran riesgo.

Respuesta de mala adaptación al estrés emocional

A menudo me preguntan por qué la gente hace estas cosas. La respuesta es que los problemas de control de los impulsos comparten algo más en común, algo mucho más importante y resistente a los comandos intelectuales. Estos comportamientos de inadaptación representan en repetidas ocasiones los intentos fallidos para desterrar definitivamente emociones inquietantes, temores y ansiedades. Representan un intento de regular las emociones. Ir de compras se trata menos de la adquisición de una nueva "cosa" y más de tratar de adquirir un estado de serenidad de la mente.

Imaginemos un hipotético comprador, un hombre o una mujer. A título ilustrativo, vamos a imaginar una mujer. Cuando se siente ansioso, deprimido o solitario, le gusta ir de compras. Se distrae. Ella dice que la anima a levantarse, se siente menos tensa.

Su necesidad de comprar "cosas" por ahí en el centro comercial es su intento de calmar o buscar el equilibrio de un estado interior causado por un trastorno emocional. Al carecer de los medios más eficaces para aliviar los sentimientos de dolor, se siente impotente y utiliza el gasto como una estrategia de supervivencia para purgar o alterar el sufrimiento intolerable.

Lo que comenzó en el interior se ha movido hacia fuera. Nuestra compradora ha exteriorizado sus sentimientos y actuó a cabo. Las compras se convierten en el escenario en el que se escenifica su drama interior. Como se expone su impotencia, se siente avergonzada, y se odia a si misma.

 

Fuente: www.psicologiayautoayuda.com

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