Desacondicionamiento físico


El cuerpo quiere movimiento. Lo necesita, y cuando no lo tiene, lo pide, y si aún así lo ignoramos y no lo obtiene, sufre y, de paso, nos castiga con molestias, cansancio y torpeza a modo de reprimenda.
El sedentarismo, los hábitos físicamente pobres, los estados de dolor prolongado o recurrente, el mantenimiento prolongado de posturas, y en general los estados de inactividad conducen al llamado síndrome de desacondicionamiento físico. Las características principales de este estado, según el nivel de afección, son:

  • Desuso muscular; debilidad y atrofia muscular, descoordinación intra e intermuscular, pérdida de flexibilidad.

 

  • Inmovilización articular; pérdida de masa ósea, adherencias cápsula-ligamentarias, debilidad ligamentaria.

 

  • Reducción de la capacidad cardiovascular; disminución de la resistencia, mala adaptación al esfuerzo.

 

  • Afectación de la propiocepción; alteración del equilibrio y la postura, afectación del control neuromotor central del movimiento.

A todo ello podríamos añadir la tendencia al sobrepeso, el desacondicionamiento psicológico, los desórdenes a nivel representacional y la sensibilización central al dolor.


Ahora es cuando escojes alguna de las siguientes razones para justificar tus necesidades de ejercicio:

  • porque por las mañanas me encuentro oxidado,
  • por lo fofo y atrofiado que estoy,
  • porque cada día me duele una cosa diferente,
  • por esa visión de San Pedro que se me aparece cuando se estropea el ascensor,
  • por estos michelines laterales emergentes,
  • por los 4 segundos requeridos para ingeniar como salir del coche,
  • porque cada día me siento más torpe,

 

Puedes incluso seleccionar más de una opción. Si las has seleccionado todas,... respalda temporalmente el optimismo y la autoestima en otros aspectos (canto albaes como un ruiseñor, mi hija es la más lista del cole, me han vuelto a ascender en el trabajo, soy un crack jugando al Trivial, sé formatear el ordenador, qué bien me sienta el rojo,...), pero corre a comprar el chándal que se acaban las rebajas.

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com

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