Etica

Si la ética y la medicina no se llevan dando suficientes bofetadas con el tema del aborto y la eutanasia, un reciente descubrimiento alimenta aún más el enfrentamiento.

El martes 21 de septiembre de 2010 se celebra el día mundial del Alzheimer, y como antesala, los intrépidos genetistas nos regalan el descubrimiento de una variación genética específica cuya presencia es indicativa de un rápido desarrollo de esta enfermedad.
La detección precoz del Alzheimer podría haber sido recibida con campanazos de alegría, pero lo cierto es que no puede así serlo, dado que aún no se ha hecho avance alguno en su tratamiento. Para rematar la jugada, los estudios con el último fármaco experimental que se ha ensayado han terminado resultando en fracaso.

Y el dilema ético resulta, aunque retorcido (como los son todos los dilemas ético-médicos), evidente: ¿debe ofrecerse a un paciente con deterioro cognitivo la posibilidad de hacerse unas pruebas (bastante caras, por cierto, aunque ahí aún rizaríamos el dilema con otros matices), a sabiendas que nada va a cambiar en esa evolución? ¿debe recaer en el paciente la decisión de conocer si su memoria va a extinguirse a gran velocidad? ¿supone un mazazo a su esperanza y su calidad de vida, o un soporte sobre el que tomar decisiones de trascendencia?

Tan sólo quería compartir estas reflexiones, y ayudar a interpretar las noticias que el sensacionalismo periodístico puede tergiversar estos días.

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com