El término enfermedades cardiovasculares se emplea para referirse a las enfermedades del sistema de vasos sanguíneos y del corazón. (El término enfermedad cardíaca abarca sólo a las enfermedades que afectan al corazón y al sistema de vasos dentro de él). Las enfermedades cardiovasculares (CVD, por sus siglas en inglés) son el principal problema de salud del mundo occidental, y la primera causa de muerte en Estados Unidos, donde anualmente cobran la vida de más de un millón de personas. Se calcula que 59,7 millones de estadounidenses sufren de enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos, aunque muchos no lo saben porque no presentan síntomas. Tradicionalmente se pensaba que estas enfermedades afectan primordialmente a los varones, pero cada vez más afecta también a las mujeres, siendo responsable de la muerte de 500.000 mujeres al año en los Estados Unidos. De hecho, más mujeres mueren de problemas cardiovasculares que de cáncer en todas sus manifestaciones. Se cree que un bajo nivel de estrógeno durante y después de la menopausia aumenta el riesgo de CVD. Y las mujeres afroamericanas son más susceptibles que las de otros grupos étnicos.

Las arterias que abastecen de sangre al corazón se denominan arterias coronarias. Cuando los vasos sanguíneos del corazón se estrechan, la cantidad de sangre que le suministran a este órgano puede resultar insuficiente para aportarle el oxígeno que necesita. Esa falta de oxígeno es lo que produce el dolor en el pecho conocido como angina de pecho. La angina de pecho se caracteriza por un dolor opresivo en el pecho, que suele presentarse después de hacer algún esfuerzo físico. Ese dolor normalmente desaparece con un poco de reposo.

Cuando las arterias coronarias que llevan oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco se obstruyen, el flujo de sangre se interrumpe por completo y se presenta un ataque cardiaco, o infarto de miocardio, que le causa daño al músculo cardíaco. Las causas más frecuentes de obstrucción arterial son arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) y la presencia de un trombo, o coágulo, en un vaso sanguíneo. La arteriosclerosis es la causa de la mayor parte de las muertes por ataque cardíaco. Los espasmos de las arterias coronarias también pueden conducir a un ataque cardíaco. El ataque cardíaco se experimenta como si otra persona le estuviera presionando a uno el pecho con muchísima fuerza. El dolor puede durar varios minutos y se suele extender al hombro, el brazo, el cuello o la quijada. Otras seriales de ataque cardíaco son sudoración, náuseas, vómito, sensación de ahogo, vahídos, desmayo, ansiedad, dificultad para deglutir, zumbidos en los oídos y pérdida del habla. La intensidad del dolor y sus características varían de una persona a otra; mientras que algunas experimentan un dolor intenso, otras sólo sienten un leve malestar. Muchas personas confunden los síntomas del ataque cardíaco con indigestión. Y hay personas que no experimentan síntomas, una situación conocida como ataque cardíaco "silencioso".

La hipertensión (presión arterial alta) es una enfermedad cardiovascular sumamente común y suele ser precursora de problemas cardíacos. Normalmente se origina en la pérdida de elasticidad de las arterias o en la reducción de su diámetro interno (o en ambos factores), lo cual puede deberse a arteriosclerosis, a mal metabolismo del sodio, a estrés, a deficiencias nutricionales y a desequilibrios enzimáticos. Además de la herencia, otros factores que pueden conducir a la hipertensión son enfermedad renal, hipertiroidismo, trastornos de las glándulas adrenales o de la glándula pituitaria y uso de anticonceptivos orales. Como no ocasiona dolor, especialmente en las primeras etapas, mucha gente ni siquiera se percata de que tiene hipertensión; de ahí el calificativo de "asesino silencioso". Cuando, al fin y al cabo, la hipertensión produce complicaciones que se traducen en síntomas (como aceleración del pulso, sensación de ahogo, vahídos, dolores de cabeza y sudor), la enfermedad es más difícil de tratar. La hipertensión no tratada es la causa principal de derrame cerebral, además de que aumenta de manera significativa el riesgo de ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca e insuficiencia renal. El objetivo del tratamiento en la mayor parte de los casos es rebajar la presión arterial sistólica a menos de 140 mm Hg (milímetros de Mercurio) y a menos de 90 mm Hg la diastólica. El tratamiento para los que sufren de diabetes e insuficiencia renal crónica trata de rebajar la tensión a menos de 130 mm Hg (sistólica) y a menos de 80 mm Hg (diastólica). Para las personas mayores de cincuenta años, la presión sistólica puede ser un factor de riesgo cardiovascular más importante que la diastólica.

Otras enfermedades cardiovasculares son insuficiencia cardíaca, arritmia y enfermedad valvular. Mientras que el ataque cardíaco se produce por la interrupción del flujo sanguíneo hacia el corazón, la insuficiencia cardíaca es resultado del flujo insuficiente de sangre desde el corazón. Es decir, en la insuficiencia cardíaca el corazón no bombea una cantidad suficiente de sangre para satisfacer las necesidades del organismo. Entre los síntomas de la insuficiencia cardíaca están fatiga, mal color, sensación de ahogo y edema (hinchazón por acumulación de fluido en los tejidos del organismo), especialmente en el área de los tobillos. Las arritmias son alteraciones del ritmo cardíaco normal. Hay diferentes clases de arritmias. Algunas son bastante peligrosas, incluso son una amenaza para la vida, mientras que otras apenas son perceptibles y no representan un peligro especial. La enfermedad valvular afecta al funcionamiento de una o más válvulas del corazón. Puede ser causada por un defecto congénito, o puede ser consecuencia de enfermedades como fiebre reumática o endocarditis (infección del músculo cardíaco). El prolapso de la válvula mitral (MVP, por sus siglas en inglés) es una dolencia en la que la válvula mitral, que controla el flujo sanguíneo entre el atrio y el ventrículo izquierdos (la principal cámara de bombeo del corazón) sobresale excesivamente hacia el atrio izquierdo mientras bombea. En muchos casos esto no produce ningún síntoma, aunque algunas personas experimentan fatiga, mareos, palpitaciones y/o un dolor vago en el pecho. El prolapso de la válvula mitra' también provoca un sonido muy característico que cualquier médico experimentado puede detectar cuando ausculta al paciente con el fonendoscopio. Ahora se sabe que esta dolencia es mucho menos frecuente de lo que se creía, y para la mayoría de los que la tienen, se estima que no supone mayores complicaciones.

El síndrome X (conocido también como síndrome metabólico) se caracteriza por diversas seriales que indican una mala salud general. Las personas que lo padecen tienen mayores probabilidades de sufrir derrames cerebrales. Se calcula que aproximadamente una cuarta parte de la población estadounidense adulta padece este síndrome. Esto significa que tienen al menos tres de las cinco dolencias comunes asociadas con el síndrome: obesidad abdominal, exceso de azúcar en la sangre, triglicéridos muy altos,hipertensión, y niveles de colesterol "bueno" (HDL) bajos. La diabetes aumenta el riesgo de derrame cerebral, pero se ha comprobado que incluso aquellas personas no diabéticas pero que sí tienen el síndrome metabólico, éste es un factor de riesgo tan importante como aquella. Según un estudio reciente, se estima que se podría prevenir el 20 por ciento de todos los derrames si las personas simplemente logran escapar del síndrome X. Para ello, es clave mejorar la nutrición.

Infortunadamente, a pesar de los avances tecnológicos en materia de diagnóstico y tratamiento de los problemas del corazón, muchas veces cuando se presenta la primera serial de que existe una enfermedad cardiovascular la vida de la persona ya corre peligro. Las dolencias del sistema cardiovascular suelen estar sumamente avanzadas cuando se vuelven sintomáticas. Se calcula que el 25 por ciento de las personas que sufren un ataque cardíaco no presentan síntomas de problemas cardíacos antes del ataque. Según un estudio reciente, el bloqueo de las arterias que puede causar un ataque cardíaco o la muerte súbita parece formarse a una edad tan temprana como los quince años.

Las enfermedades cardiovasculares no son una consecuencia inevitable del envejecimiento. Es posible tomar muchas medidas preventivas para evitar este tipo de enfermedades. Entre los factores que contribuyen a las enfermedades del corazón y que se pueden controlar están fumar, alta presión arterial, alto nivel de colesterol sanguíneo, personalidad tipo A, estrés, obesidad, vida sedentaria y diabetes.