Sergio Carrasco Santos trabaja en el Servicio Cántabro de Salud e imparte numerosos cursos. Cuando tiene tiempo libre intenta desconectar practicando sus hobbies favoritos: viajar, los deportes y la naturaleza. Sergio nos recomienda para gozar de mejor estado de salud, descansar bien y tomarse la vida con tranquilidad.

Hablemos de tu profesión

¿Cómo has llegado al mundo de la fisioterapia, ha sido vocación o casualidad?

El deporte ha sido mi pasión desde pequeño, y con el deporte de competición, desgraciadamente, vienen las lesiones. En más de una ocasión me puse en manos de fisioterapeutas y quizás fuera esto lo que despertó mi vocación.

¿Qué tipo de pacientes sueles tratar y que lesiones y patologías ves con más frecuencia?

Al trabajar en un Centro de Salud, veo pacientes de todas las edades (desde niños a mayores) y de todas las profesiones. Aunque podríamos decir que el perfil más frecuente es el de hombre/mujer de mediana edad (35-55 años) y en situación de trabajador activo. Las patologías más frecuentes suelen problemas de espalda, problemas articulares (aquí los problemas de hombro se llevan la palma) y lesiones musculares. Aunque gracias a que estoy rodeado de un equipo médico maravilloso y que confía mucho en la labor y en los conocimientos del equipo de fisioterapeutas, las patologías que nos derivan son cada vez más variadas y complejas.
A nivel privado sobre todo trato a deportistas, fundamentalmente futbolistas y atletas.

¿De qué lesión te consideras un "mago"? y ¿en cuál eres un "manazas"?

Buffff!! Vaya pregunta.... Creo que no existen los magos... los manazas sí, de eso estoy seguro! Jajajaja! No sé, me atrevo con casi todo, pero cada paciente es un mundo, y la evolución no es igual en todos los casos... Creo que lo importante es la ilusión, la motivación, el reto que supone cada paciente con su patología. Si esto no falla, casi siempre podremos ayudar a nuestros pacientes.

¿Cuál consideras que es tu mayor logro como fisioterapeuta? ¿y fracaso?

Mi mayor logro como fisioterapeuta es el ver día a día la satisfacción de mis pacientes. Ayudar a la gente es muy bonito, estoy seguro de que todo el que ama esta profesión comparte esta opinión. Ni méritos académicos, ni diplomas, ni premios... Ver mejorar a mis pacientes es mi mayor logro.
El mayor fracaso, el fracaso de un tratamiento. Pero esto forma parte de nuestra profesión, siempre va a haber algo que se nos escape de las manos, y es bueno siempre que sirva para mantener despierta la motivación por seguir aprendiendo.

¿Cuál es la parte de tu profesión que te gusta más? y ¿cuál es la que menos te gusta?

Lo que más me gusta de mi profesión es que es tan variada que nunca da lugar al aburrimiento. Cada paciente que llega es un mundo, y hay que saber descifrar o interpretar lo que nos dice su cuerpo.
Lo que menos me gusta son los problemas que sufre nuestro colectivo debido al intrusismo, las trabas que nos ponen profesionales de otros colectivos sanitarios...

¿Cuál/es son tus técnicas preferidas, ha habido alguna técnica o personaje en concreto que haya marcado tu estilo como fisioterapeuta?

Pues no tengo técnicas preferidas, me he formado mucho y continúo haciéndolo. Esto me permite disponer de un arsenal amplio de técnicas y después lo importante es saber elegir cuál o cuáles son las que pueden ayudar al paciente que tenemos delante.
Trabajo con osteopatía, fibrolisis diacutánea, punción seca, kinesiotape, movilización neuromeníngea, electroterapia... Y lo que vaya cayendo, que ya tengo más formaciones en mente!
Hay dos fisioterapeutas magníficos a los que debo gran parte de mi ilusión por seguir aprendiendo y mejorando. Son un ejemplo a seguir en constancia y dedicación a la profesión. Son Francisco Alburquerque Sendín y Roberto Méndez Sánchez, profesores, compañeros y amigos.