Natán Vázquez Álvarez, es fisioterapeuta y osteópata. Su vida laboral está a caballo entre la clínica de fisioterapia "Fisaude" y la "Clínica do pe". Este pluriempleado encuentra tiempo a duras penas para prácticar su principal hobby, montar en bicicleta. Gran estudioso de la fisioterapia y profesional de los pies a la cabeza, conozcámoslo un poco más.

Hablemos de tu profesión

- ¿Cómo has llegado al mundo de la fisioterapia, ha sido vocación o casualidad?

Ha sido de una forma completamente casual. La que tenía una clara vocación era mi hermana, que ya sabía de que iba esto de la fisioterapia pues había tenido una lesión de rodilla. Por aquel entonces yo no tenía claro que estudiar y puestos a enviarnos fuera de casa mis padres me propusieron que hiciera fisioterapia, así que me plante el primer día de clase sin tener ni idea de este mundillo.

- ¿Qué tipo de pacientes sueles tratar y que lesiones y patologías ves con más frecuencia?

Al trabajar en una consulta privada lo más habitual son las enfermedades profesionales (hombros o codos) y dolores de espalda (cervicalgias y lumbalgias); en las que el paciente nos pide ayuda para poder continuar con su actividad profesional.

- ¿De qué lesión te consideras un "mago" y en cuál eres un "manazas"?

Si algo aprendí con la poca experiencia que tengo es que eso de mago y manazas no se cumple. Cuando después de un tratamiento obtienes un resultado espectacular y te sube el ego, enseguida tienes otro paciente que con un diagnóstico similar no evoluciona como esperabas y te pone de nuevo los pies en el suelo.

- ¿Cuál consideras que es tu mayor logro como fisioterapeuta? ¿y fracaso?

El mayor logro, o de lo que me siento más agradecido, es de haberme ganado en general la confianza de los pacientes, que valoren mi criterio y que muchos de ellos te vean como profesional de primera intención al que recurrir ante cualquier problema.
La palabra fracaso creo que no es justa, ya que considero que por lo general somos los profesionales sanitarios que le ponemos más interés, horas de estudio y dedicación a nuestros pacientes. Es cierto que muchas veces tenemos esa sensación de fracaso por habernos cargado de demasiada responsabilidad, porque a veces en nuestra formación complementaria nos hacen creernos superterapeutas, pero debemos tener los pies en el suelo y en casos rebeldes y que se nos resisten, yo no dudo en pedir opinión a algún compañero.

- ¿Cuál es la parte de tu profesión que te gusta más? y ¿cuál es la que menos te gusta?.

Lo más reconfortante es sentirte que ayudas a los demás y lo que menos me gusta es lo injusta que es la gente cuando las cosas no salen como quieren, no valoran tu esfuerzo y dedicación más que por el resultado en su caso. En esos casos, sería necesaria más autocrítica por parte de todos y analizar si todos pusimos el mismo interés en el proceso de la curación o sólo lo delegaron en el terapeuta.

- ¿Cuál/es son tus técnicas preferidas, ha habido alguna técnica o personaje en concreto que haya marcado tu estilo como fisioterapeuta?

Intento adecuar la técnica a lo que considero necesario para el paciente sin pensar si se me da mejor esta técnica o esta otra, eso sí, me gusta trabajar con un procedimiento funcional porque lo considero menos agresivo y que se integra de forma más profunda. Utilizo técnicas fasciales, viscerales, terapia craneosacra y tratamiento articular desde un abordaje funcional si es posible.
Me gusta absorber información de cualquier profesional, tanto de profesores como de otros compañeros. Considero que de todos puedo sacar algo, imitando su forma de trabajo, manejo del paciente o actitud vital.
En la forma de trabajo que sigo, me marcó Rafael González que fue el que me introdujo en el procedimiento funcional asistiendo a algunos seminarios impartidos por él.