Descripción

La cervicalgia es aquel dolor que se produce en la región cervical de la columna vertebral de causa variable. Engloba un amplio abanico de alteraciones que, como causa o consecuencia, tienen su localización en el cuello. El dolor cervical es un problema frecuente en las sociedades industrializadas, y afecta a adultos de todas las edades y de ambos sexos, aunque hay una mayor prevalencia a partir de los 40 años y en las mujeres. Son especialmente vulnerables aquellas personas que realizan trabajos repetitivos, trabajos sedentarios, trabajos de alta carga física, trabajos con P.V.D (pantallas de visualización de datos), e incluso trabajos en los que se dan factores psicosociales "de riesgo" tales como una baja satisfacción con el trabajo, poco control sobre el mismo, o poco apoyo por parte de los compañeros, entre otros.

CAUSAS

No existe una sola causa que explique el dolor cervical. Normalmente el dolor cervical es de origen mecánico, dentro de este tipo se incluyen las restricciones de movimiento articular, los trastornos musculares, la disfunción neural, la disfunción fascial, los trastornos discales y las alteraciones posturales. Otras posibles causas son de origen inflamatorio, de origen visceral, degenerativo o, incluso de origen psicosomático.
El dolor de origen mecánico se engloba genéricamente bajo el concepto de "dolor cervical no-específico", que será al que hagamos referencia en este texto. Este tipo de dolor se caracteriza fundamentalmente porque raramente es constante. Este tipo de dolor cambia dependiendo de lo que hacemos, puede aumentar o disminuir cuando adoptamos una/s determinada/s postura/s, o realizamos un/os determinado/s movimiento/s. Excluimos de las indicaciones aquel dolor cervical de origen infeccioso, neoplásico, debido a artritis reumática o por otras enfermedades sistémicas.

SÍNTOMAS

El dolor cervical puede ser aislado (dolor cervical local) o puede presentarse asociado a otros síntomas y signos como: (a) dolor de escápula, hombro y brazo asociados, (b) alteraciones en el movimiento en la región cervical y torácica (rigidez o inestabilidad), (c) dolor irradiado hacia la región del miembro superior (el dolor irradiado hacia miembro superior por irritación de una raíz nerviosa cervical se conoce como cervicobraquialgia), (d) dolor de cabeza (cefalea), (e) tensión/distensión en diferentes músculos, (f) hormigueos, (g) mareo, entre otros.

Las definiciones temporales1 para la cervicalgia son las siguientes:

  • Dolor cervical agudo: la duración del dolor y/o incapacidad funcional es de 0-3 semanas.
  • Dolor cervical subagudo: la duración del dolor y/o incapacidad funcional es de 4-12 semanas.
  • Dolor cervical crónico: cuando la duración del dolor y/o incapacidad funcional es superior a 12 semanas.

 

QUÉ HACER EN UN PRIMER MOMENTO

Si se trata de una cervicalgia aguda se recomienda consultar con algún especialista con el fin de que realice una historia y exploración clínica que permita establecer el diagnóstico y decidir de la necesidad o no de realizar estudios complementarios (radiografías, resonancia magnética, TAC...), teniendo en cuenta que en la gran mayoría de ocasiones el "dolor cervical no-específico" puede diagnosticarse y tratarse sin este tipo de pruebas tan especializadas.

El tratamiento fisioterápico en esta fase estará orientado fundamentalmente a normalizar el estado tensional de los tejidos, lo que conllevará el alivio del dolor y de otros síntomas que puedan estar presentes como hormigueos, o sensación de pesadez y, a que usted pueda recuperar cuanto antes la funcionalidad. Dado que cada persona responde de una forma diferente a una situación de dolor, el fisioterapeuta podrá seleccionar diferentes modalidades terapéuticas con el fin de individualizar la intervención y adaptarla a su situación clínica y personal. Existe evidencia positiva2,3 para aquellos tratamientos multimodales que combinan la aplicación de varios agentes físicos. [Ver apartado tratamiento fisioterápico].

Recomendamos asimismo que, a medida que disminuye el dolor, se inicie una prevención activa para evitar la recurrencia de la cervicalgia. Está demostrado2 que ejercicios específicos (de movilización, de fortalecimiento, de propiocepción, ejercicios con instrucciones individualizadas para realizar en el domicilio o en el trabajo) previenen el dolor cervical.
[Ver apartado de prevención: ejercicios recomendados].
El enfoque preventivo activo debe incluir asimismo (1) la reeducación de aquellos hábitos posturales que favorecen o provocan el dolor cervical, (2) mejoras ergonómicas del puesto de trabajo, (3) y el control, en la medida de lo posible, de aquellos factores psicosociales que puedan interferir en la aparición o mantenimiento del dolor.