Conclusiones:

 

Cualquier músculo y la fascia que lo rodea pueden contraerse a causa de un espasmo crónico localizado en el propio músculo. Si un espasmo muscular de cualquier origen dura más de unas semanas, evoluciona hacia la cronicidad y se acompaña del depósito de fibras conjuntivas. Con la palpación se percibe rigidez y disminución de la longitud del músculo. Este engrosamiento y acortamiento afecta sobretodo a la fascia, es decir al epimisio (que rodea al músculo) a perimisio (que rodea a los haces musculares) o al endomisio que rodea a las células musculares.

Cuando la respuesta inflamatoria no es capaz de eliminar totalmente la causa del daño tisular o contractura muscular aparece la llamada inflamación crónica. En esta situación, los macrófagos proliferan y liberan más mediadores químicos, lo cual a su vez atrae a más macrófagos. Cuanto más macrófagos se acumulen, más fácil será que cualquier pequeño trauma, un ligero abuso o esfuerzo mínimo, pueda mantener o agravar el proceso inflamatorio reinante; es por esta razón que, una actividad que sería normalmente no traumatizante puede llegar a convertirse en un estímulo inflamatorio.

Este caso muestra la importancia de las maniobras de masaje CTS® para relajar el tejido miofascial y para la inactivación de los PG, origen del problema.
Además se pone de manifiesto la rápida resolución de una alteración que de no realizarse un correcto diagnóstico fisioterapéutico podría evolucionar hacia la cronificación y por tanto necesitar un mayor número de sesiones para su resolución.

 

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