UN PAR DE SESIONES SUELEN SER SUFICIENTES


Lo primero es diagnosticar el problema y saber que efectivamente nos encontramos ante una elongación y no es una rotura muscular. Desde nuestro punto de vista, una vez confirmado el diagnóstico con un par de sesiones podría ser suficiente para el correcto tratamiento de este problema.

En la primera sesión podemos utilizar técnicas sintomáticas, como la electroterapia, el drenaje, crioterapia y si decidimos hacer técnicas musculares como masoterapia, liberación miofascial, o tratamiento conservador de puntos gatillos no es aconsejable realizarlo sobre el foco de lesión, simplemente podemos relajar las zonas musculares adyacentes y los posibles puntos de contractura refleja. Existe aparatología con indicaciones para la regeneración muscular, podemos destacar el láser que puede ayudar al proceso de cicatrización muscular.

Desde nuestro punto de vista puede ser muy útil ya en esta primera sesión el recomendar al paciente una rehabilitación activa que puede iniciar con la realización de ejercicios de contracción isométrica de la zona afectada combinadas con estiramientos activos, siempre por debajo del umbral del dolor. Un protocolo adecuado podría ser el repetir tres veces al día 3 series de 15 contracciones de una duración de 6 segundos con un descanso idéntico. Entre cada serie podemos introducir un estiramiento activo de 15 segundo siempre por debajo del umbral del dolor.

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Contraccion isométrica de isquiotibiales

Consideramos que la actividad aeróbica controlada puede favorecer la recuperación de la lesión por eso en muchas ocasiones recomendamos al paciente que camine o trote un tiempo al día. Siempre recomendando que no exista dolor. Para que esta molestia no exista cuando realizamos trabajo aeróbico como la marcha o la carrera suave, podemos utilizar métodos como los vendajes funcionales, o sobretodo el vendaje neuromucular.

EN LA SEGUNDA SESIÓN EMPEZAMOS CON LA REGENERACIÓN MUSCULAR


En una segunda sesión, podemos incidir un poco más sobre la zona de dolor donde ya habrá tenido lugar la mayor parte del proceso de regeneración muscular. Podemos utilizar técnicas musculares como la masoterapia, electroestimulación, liberación miofascial, técnicas de Jones, etc.. Si ya no existe dolor podemos realizar algún ejercicio de fortalecimiento de la zona afectada. En este caso podemos utilizar contracciones concéntricas evolucionando hacia las excéntricas preferiblemente en cadena cinética cerrada, siempre respetando que no exista dolor. Ejercicios de kabat pueden ser muy recomendables en esta fase.

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Actividad aeróbica por debajo del umbral del dolor

Si el paciente es capaz de realizar todos estos ejercicios sin dolor podemos recomendar la vuelta paulatina a la actividad. Es importante hacer hincapié en el proceso de readaptación funcional para una vuelta progresiva a la actividad. En esta fase podemos utilizar el vendaje neuromuscular para la protección tanto física como psicológica de la zona dañada.