Tratamiento de tu fisioterapeuta (epicondilitis o codo de tenista)

El fisioterapeuta va a ser la persona adecuada para analizar tu lesión y abordarla de la forma más eficaz.
Para ello dispone de un arsenal muy amplio de técnicas para combatir la inflamación, el dolor y el resto de sintomatología que presentes.

El tipo de tratamiento elegido por tu fisioterapeuta va a variar en función de diversos factores, entre los que podemos incluir los siguientes:

  • Origen de la lesión (tendinitis de inserción, de origen muscular, epicondilalgias de origen cervical, por bloqueo articular húmero-radial, por compresión de la rama posterior del nervio radial...).
  • Antigüedad de la lesión (aguda o crónica).
  • Respuesta al tratamiento (según cómo evolucione tu lesión a lo largo de las sesiones de fisioterapia).


Tu fisioterapeuta sabrá marcar bien las pautas y objetivos del tratamiento durante cada sesión y a lo largo de las sesiones, que irán desde disminuir el dolor, la inflamación, normalizar el tono muscular... hasta mejorar la amplitud articular, la fuerza y resistencia muscular...
De forma general, podemos decir que el tratamiento analgésico y antinflamatorio deberá completarse siempre con una fase de fortalecimiento muscular bien conducida y con medidas preventivas adaptadas a cada paciente.

Entre las técnicas habituales encontramos las siguientes:

  • Masoterapia descontracturante de la musculatura epicondílea.

 

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Masoterapia en la epicondilitis
  • - Masaje de Cyriax: tiene una finalidad analgésica y desfibrosante, que sirve para combatir la rigidez. Ver ilustración de portada.
  • Cinesiterapia: se incluyen movilizaciones de muñeca, codo... para tratar disfunciones articulares y restaurar una movilidad fisiológica normal. También incluye terapia manual de la región cervical si el origen de la epicondilalgia es cervical.
  • Vendaje funcional: puede utilizarse una aplicación circular en la parte superior del antebrazo para quitar tensiones excesivas a las inserciones de los músculos en el epicóndilo.
  • Ultrasonidos: muy útil en la fase aguda (inflamatoria) de la lesión por sus efectos hiperemiantes, antiinflamatorios y esclerolíticos (mejoran la extensibilidad de los tendones).
  • Crioterapia: principalmente en la fase aguda (inflamatoria) de la lesión, aplicada mediante masaje con un cubito de hielo (criocinética).
  • TENS: preferentemente en modalidad convencional, modificando los parámetros en función de la fase de la lesión. Aplicación puntual sobre la región epicondílea. Si la epicondilalgia tiene un origen cervical, haremos una aplicación segmentaria a nivel C5-C6 y local a nivel del epicóndilo.
  • Otras corrientes analgésicas o que mejoran la circulación y oxigenación celular: interferenciales, diadinámicas, microcorrientes...
  • Iontoforesis: a través de corrientes galvánicas y sus derivadas, introducimos medicamentos a la región afectada por vía transcutánea. Suelen ser analgésicos, antiinflamatorios y/o anestésicos locales.
  • Onda Corta: la utilizaremos por sus efectos hiperemiantes, analgésicos, antiinflamatorios y espasmolíticos (relajación muscular).
  • Magnetoterapia: por sus efectos analgésicos y antiinflamatorios.

 

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Láser en la epicondilitis
  • Láser: con finalidad analgésica y antiinflamatoria. Aplicación de láser en la epicondilitis
  • Ejercicios para aumentar la fuerza, la flexibilidad y la resistencia de la musculatura del antebrazo.

Es importante que la ejecución de los ejercicios sea indolora y progresiva para evitar que aumente la inflamación (sobre todo en la fase aguda).

  • Estiramientos de la musculatura epicondílea y epitroclear: se mantienen durante 15-20 segundos y se realizan varias veces al día.
  • Ejercicios de fortalecimiento: los ejercicios de fortalecimiento de los epicondíleos serán analíticos y luego combinados con flexión-extensión del codo, pronación-supinación y flexión de los dedos (fuerza del puño).

Es muy importante durante el trabajo de fortalecimiento tener en cuenta el equilibrio muscular entre agonistas y antagonistas.
También es importante tener en cuenta que en este tratamiento de fortalecimiento hay que incluir el trabajo de fuerza-resistencia o de resistencia a la fatiga, sobre todo en aquellas personas que realicen movimientos muy repetitivos que impliquen a esta musculatura durante su vida cotidiana, laboral o deportiva.
Este trabajo muscular será el que garantice en muchos casos unos resultados duraderos del tratamiento.

  • • Isométricos y concéntricos: son los primeros que se realizan, con la finalidad de ir tonificando la musculatura.
  • Excéntricos: son más exigentes, así que se realizarán en fases más avanzadas de la recuperación. Este trabajo de fortalecimiento excéntrico puede realizarse de forma manual, con la ayuda de gomas elásticas, mediante electroestimulación...

Teóricamente, el fortalecimiento excéntrico induce eficazmente hipertrofia de la unidad músculotendinosa y aumenta la elasticidad, disminuyendo así la tensión sobre el tendón. Además, las contracciones excéntricas aportan un estímulo óptimo a las células del tendón para producir colágeno y para disminuir la neovascularización que puede contribuir a una tendinopatía dolorosa.

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Trabajo excéntrico de epicondileos
  • Ejercicios de propiocepción: para enseñar al paciente a evitar gestos que provoquen dolor.
  • Ejercicios de readaptación (laboral, deportiva...): incluye ejercicios en los que se sustituyen o modifican algunos gestos lesivos del trabajo o de la actividad deportiva por otros más correctos, para hacer una puesta a punto de la zona y evitar recidivas.

 

En algunos casos puede ser necesario un tratamiento médico, que puede ir desde un tratamiento conservador basado en AINES, relajantes musculares, infiltraciones de corticoides y anestésicos locales..., a un tratamiento quirúrgico en casos excepcionales.