• ¿Qué hace un 'fisio' ante un esguince de tobillo?

    Si el grado de lesión que has sufrido es grado III, en este caso es aconsejable que acudas a tu traumatólogo, ya que al menos uno de los ligamentos del tobillo se habrá roto por completo, y este especialista deberá tomar la decisión de intervenir quirúrgicamente o no. Por suerte que se llegue a grado III es muy poco frecuente, y desde nuestro punto de vista, solo si se demuestra que el ligamento a perdido totalmente su solución de continuidad es considerado grado III, sino tanto en grado II como en grado I no tiene cabida un inmovilización prolongada. Este es el caso donde un fisioterapeuta puede ayudarte.


La diferencia que se va a presentar entre un grado I y II es principalmente mayor existencia de inflamación y edema, pero los dos se pueden tratar de una forma similar.

  • Primer objetivo de tu terapeuta: controlar la inflamación, se puede hacer de diversas formas, normalmente aplicación de frío, electroterapia y un vendaje compresivo, que de ponerlo siempre debe llevar una U de foam en la zona submaleolar, para evitar que el edema y la inflamación ocupen este lugar, donde están situados los ligamentos, y evitar un exceso de presión sobre ellos. (1)
  • Segundo objetivo que la biomecánica del pie sea la adecuada, para permitir que la alineación de los ligamentos sea la deseada para su correcta cicatrización, en este caso los conocimientos de terapia articular manual, o de osteopatía, pueden ayudarte para revisar si existen fijaciones articulares. Frecuentemente en los esguinces se fija como mínimo el hueso astrágalo, por lo cual una correcta manipulación de este puede favorecer la recuperación.
    manipulacion-tobillo
    Cyriax en ligamento peroneo astragalito anterior
  • Tercer objetivo: favorecer la cicatrización y regeneración del tejido lesionado, en este caso podemos utilizar fricción transversa profunda sobre los ligamentos ( cyriax), láser...







  • Cuarto objetivo:
    reeducación de la propiocepción del tobillo, esto quiere decir que el tobillo y las estructuras que forman parte de él, recuperen su capacidad de adaptación a la vida normal e incluso a la competición deportiva. Para ello, nuestros ligamentos, y otras estructuras como la piel, tienen que ser capaces de sentir cualquier desequilibrio, el aumento de la presión, el estiramiento de la zona, para que sean capaces de poner en alerta a nuestro sistema nervioso cuando hay una nueva situación de peligro para la integridad de la zona lesionada. De esta forma si el aviso al sistema nervioso central es el adecuado, este puede activar mecanismos de protección de la zona, como el aumento del tono muscular para impedir que en este caso nuestro maltrecho tobillo se vuelva a lesionar.


- Aunque con distintas exigencias y por diversas vías estos cuatro objetivos se pueden trabajar desde la primera sesión, ya que nuestro objetivo es que la persona salga apoyando su pie, lo más cerca posible de la normalidad.