DOLOR AL EXTENDER FORZADAMENTE EL PRIMER DEDO

Después de un interrogatorio en el cual hemos encontrado mecanismos de producción y/o antecedentes antes señalados, existen síntomas como:
- Dolor en la parte interna del pie, sobretodo en los primeros pasos del día, o en los primeros pasos después de un reposo largo - ya que con el reposo la fascia disminuye su longitud.
- También aumenta si mantenemos el pie quieto durante mucho tiempo, o si realizamos alguna actividad física forzada.
- El dolor aumenta con una flexión dorsal tanto del pie como del tobillo, acción que produce un estiramiento de la fascia lesionada .
- El dolor puede aparece también en la extensión forzada del primer dedo.
- Se pueden palpar granulosidades a la altura de la lesión y el dolor.
- El dolor también aumentará al estiramiento manual de la fascia.
- En este caso es más útil y barato la realización de una ecografía, siendo también la resonancia magnética resolutiva aunque no barata. Por otro lado la radiografía con toda seguridad no nos aportará información concluyente, a excepción de mecanismos de producción traumáticos directos.
- Lo más habitual es que nos encontremos una huella plantar con aumento de superficie de apoyo en su borde interno como signo de caída de este arco.

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Huella de un pie afectado por fascitis plantar

Es posible que nos encontremos ante un dolor de características similares al descrito cuya causa sea una irritación articular o la existencia de un punto gatillo muscular, o incluso alguna alteración de la movilidad de los huesos que forman el pie y que dará tensiones sintomáticas en tendones y ligamentos de éste. En estos casos la fascia no ha llegado a afectarse pero la sintomatología existe, es necesario por tanto buscar toda la información posible y desenmascarar una posible pseudofascitis, aunque patologías de este tipo son habituales precursores de la aparición de la inflamación de la fascia.

DIAGNÓSTICO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA OSTEOPATÍA

En el diagnóstico osteopático nos encontramos ante los mismos síntomas de los que hemos estado hablando hasta ahora, aunque en la exploración pretendemos llegar a la causa por la que se han producido, por lo que sistemáticamente en ésta revisamos lo que por un lado puede ser responsable directo del dolor y de la patología inflamatoria, y lo que por otro lado pueden ser el origen primero de una fascitis:
1. Posición de escafoides y de cuboides , puesto que un descenso o disfunciones en rotación de estos podría provocar un estado de fatiga en los tejidos que se encuentran por debajo.
2. Estado del tono de los peronéos - sobre todo el largo-, y tibial posterior , puesto que una falta de tono de éstos, puede hacer descender el borde interno del cuboides que gira ayudado por el aumento de tono del corto, con el consiguiente descenso del arco plantar interno.
3. Posicionamiento del astrágalo, puesto que una posición anteriorizada se lleva al escafoides hacia abajo y en rotación, de tal manera que desciende el arco y tensiona la fascia.
4. Valgo de calcáneo con tensión de la fascia plantar, puesto que la línea de carga del pie se desplaza más hacia medial de lo normal, descendiendo el arco interno.

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Diagnóstico erróneo de una fascitis plantar

Otras alteraciones importantes para su estudio y que pueden ser causas indirectas del dolor son:
1. Una rodilla en valgo que aumenta la tensión en el compartimento interno del pie por el posicionamiento al que obliga a la tibia.
2. Un iliaco anterointerno que nos provoque un posicionamiento en valgo de rodilla con lo que ello conlleva.
3. Una retracción del tensor de la fascia lata ocasiona un posicionamiento de la rodilla en valgo llevándola a la posición antes mencionada..
4. La corrección de una actitud postural de aumento de curvas o disminución de ella que puede provocar un hiper o hipotonía de determinados grupos musculares.
Es recomendable revisar el estado de L4 y L5 puesto que el dermatoma correspondiente a estos niveles coincide con la ubicación de la fascia plantar

Estas compensaciones que nos pueden llevar a una elevación de la tensión en el compartimento interno del pie pueden ser debidas a una alteración de la función visceral y en mi experiencia sobre todo a intestino grueso y esfera genital y urinaria que imprime lesiones en rotación, lateroflexión, flexión ó extensión del sacro y los iliacos. Por otro lado y aunque es menos habitual como causa originaria, nos podemos encontrar lesiones unilaterales de occipucio, torsiones de la esfenobasilar, disfunciones de la articulación temporomandibular, alteraciones de los captores oculares, aunque si es habitual que convivan con otras causas complementarias y que la confluencia de las dos provoquen dicha patología.

Cómo lo diagnosticamos:
• Palpando y notando como se encuentra la movilidad de los huesos del pie con respecto al lado sano, en este caso aunque la movilidad de estos sea la correcta es importante valorar el posicionamiento de estos puesto que ello puede alterar la forma de caminar o de estar estático.
• Comprobando la fuerza de los peronéos haciéndolos actuar.