CADA PACIENTE ES ÚNICO, SU TRATAMIENTO HA DE ADAPTARSE A SU SINTOMATOLOGÍA

Ejercicio físico, aeróbic y estiramientos
El ejercicio físico moderado (musculación), el entrenamiento cardiovascular (aeróbic) y los ejercicios de estiramiento muscular contribuyen a mejorar la forma física y a aliviar el dolor. Es importante que la práctica del ejercicio físico se inicie de forma gradual, sin forzar la musculatura y adaptando los ejercicios, su modalidad, su intensidad y su duración a cada caso. En este síndrome se originan manifestaciones dolorosas tan personales, tan diferentes de un individuo a otro, que un programa que puede ser beneficioso para un paciente puede ser perjudicial para otro.

Ejercicio físico suave: el dolor de espalda, muy frecuente en estos pacientes, se beneficia de una musculación suave de la musculatura abdominal. Otros ejercicios tratarán de fortalecer la musculatura de la cintura escapular (extremidad superior). Un ejemplo de trabajo muscular suave podría ser el yoga, disciplina muy conocida actualmente, y aunque relacionada en sus inicios con la relajación intelectual-emocional, también se basa en el mantenimiento y sucesión de posturas que obviamente activan la musculatura de forma suave y progresiva.

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Autoestiramientos de cuello

Ejercicios de estiramiento y autoestiramiento: todos estos pacientes experimentan rigidez y tensión músculo-tendinosa en especial por la mañana al despertar y requieren un tiempo de calentamiento más o menos prolongado. Los beneficios de los estiramientos se traducen en la recuperación de la flexibilidad. Estos estiramientos específicos de cada músculo son muy sencillos de hacer, pudiendo pedirle tu mismo a tu fisioterapeuta que te enseñe.

Ejercicios de entrenamiento cardiovascular: este entrenamiento es primordial para aumentar la distribución del oxígeno a los tejidos. Entre los mismos, los más aconsejables son la marcha rápida, bicicleta, natación o hidrocinesiterapia.
Es importante romper el círculo vicioso que mencionábamos al principio.

 

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Tai-chi,actividad para fibromialgia

El dolor y el cansancio condicionan la tolerancia al ejercicio y esta es la causa de que la musculatura esté más o menos preparada. Se recomienda iniciar el programa con ejercicios suaves y de forma progresiva porque tras un inicio brusco el paciente se queda mal y abandona el ejercicio. El ejercicio físico regular se considera el mejor tratamiento a largo plazo para mejorar la sintomatología de la fibromialgia.
También serían muy útiles en estos pacientes, todas aquellas técnicas que trabajan cuerpo y mente de una forma sutil y armónica como podría ser el yoga, Shiatsu etc...