Region inginal

En lo que respecta a la región inguinal, las principales zonas por las que el peritoneo pueda disponer la huida de su feliz morada, son el propio anillo inguinal superficial (hernia inguinal directa), o, con menos frecuencia, el anillo inguinal profundo (hernia inguinal indirecta). Estas zonas sirven de orificio para que se forme un saco herniario, un repliegue que evagina, pudiendo contener vísceras (intestino principalmente) en su excursión.

El primer síntoma es el dolor y la tensión en la zona de la hernia con los aumentos de presión, que cede al tumbarse. La irritación del peritoneo puede causar sensaciones desagradables como náusea, vómito, incluso lipotimias.
El bulto es un signo cardinal en la hernia inguinal: el peritoneo suele descender al escroto en el hombre, y a los labios mayores en la mujer. En el caso de que el bulto aparezca en la cara anterior del muslo, por debajo del ligamento inguinal, nos encontramos ante una hernia crural.
Mediante una ligera presión mantenida, el bulto se reduce, y el saco herniario se repliega para devolver su contenido a la cavidad abdominal. Es una maniobra de reposición, que el paciente aprende a realizarse.
Esta maniobra es útil, a menos que la hernia esté estrangulada, siendo por tanto irreductible, y cursando con fuertes dolores, abdomen hinchado y sensibilidad a la presión.

La solución a las hernias inguinales es quirúrgica. Al principio, el paciente aprende a apretarse el bulto antes de toser, o prueban con bragueros. La efectividad de estas prendas es reducida, ya que resultan irritantes y molestas: son innecesarias en las actividades normales, e insuficientes cuando la presión interna empuja el material herniario.

Los fisioterapeutas probamos a enseñar ejercicios hipopresivos, que parecen teóricamente muy convincentes, esperanzadores para los pacientes, pero que rara vez consiguen incorporarse a las situaciones que provocan la herniación del peritoneo. Corregimos hábitos precursores de la hernia, como los sobreesfuerzos al levantar cargas, educamos para prevenir estreñimientos y sobreesfuerzos durante la defecación, y advertimos de la necesidad de proteger la zona en los ataques de tos. Incluso un compañero estuvo vendando con kinesiotaping a un paciente, y al parecer notaba mejoría a la espera de la intervención.

Pero, por mucha ilusión que intentemos echarle, es un tema de quirófano

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com