Tendinopatía Rotuliana.

Enrique García-Torralba Iglesias.

Especialista en Fisioterapia Traumatológica y Deportiva. Fisioterapeuta Colegiado nº 1209 Madrid

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En esta serie de artículos que aquí comienzan, voy a intentar hacer una aproximación a las lesiones más frecuentes de la carrera a pié, explicándolas de manera que podamos reconocerlas y prevenirlas, para así poder disfrutar de nuestro deporte lo más plenamente posible. En cualquier caso esta prevención no siempre será suficiente y aunque tomemos todas las precauciones posibles, la lesión suele aparecer en el momento menos oportuno. Llegados a ese punto deberemos acudir al profesional más adecuado en cada caso para que nos asesore y nos ayude de la forma más apropiada. Queda pues claro que esto no es un manual de auto tratamiento sino una ayuda al corredor que quiere y debe cuidar su herramienta de entrenamiento, su cuerpo.

Existe una parte del entrenamiento, que decimos invisible, absolutamente fundamental para el correcto desarrollo de nuestra práctica deportiva y para su pleno disfrute. Así pues trataremos temas tan oídos, pero muchas veces tan olvidados como los estiramientos, la hidratación, la correcta elección del material o el descanso.

Empezaremos hablando en este primer capítulo de una lesión muy frecuente en la práctica del running, que por otro lado no resulta complicado prevenir; la Tendinopatía Rotuliana.

Definición.

Se trata de una afectación del tendón rotuliano, localizado tanto por encima como por debajo de la rótula, y siendo esta última localización la más frecuente. Hablaremos entonces de una Tendinopatía Infrarotuliana (cuando afecte al tendón que se sitúa entre la rótula y la Tibia) o de una Tendinopatía Suprarotuliana (cuando el tendón afectado sea el que se encuentra entre la rótula y el extremo inferior del Cuádriceps).

Recordemos que el tendón, situado en los extremos de los músculos, es un cordón fibroso de tejido conjuntivo, cuyos componentes son agua, tenocitos y colágeno, y que se encarga de unir el músculo al hueso transmitiendo la fuerza que este genera durante la contracción. Así pues es lógico pensar que todo lo que suceda en el músculo va a tener una repercusión directa sobre el tendón y su inserción en el hueso.

En un primer estadío de la lesión notaremos un dolor localizado en la cara anterior de la rodilla (justo encima o debajo de la rótula) durante el entrenamiento sobre todo al hacer cuestas o series rápidas y cambios de ritmo, que desaparecerá al aflojar el ritmo y durante el descanso. En una siguiente fase dolerá en frío y remitirá con el entrenamiento suave, y más adelante dolerá tanto durante el entrenamiento como durante el reposo. Frecuentemente la lesión se salta ese primer estadío y empezamos a notar el dolor después del entrenamiento, ya en frío, y persistiendo durante casi todo el día incluso en reposo.

No es necesario aclarar que ante la aparición de los primeros síntomas o si estos se mantienen más de 24 horas, lo primero que debemos hacer es interrumpir el entrenamiento y acudir en busca de un diagnóstico (médico, fisioterapeuta).

Mecanismo de Producción.

  • Contractura del músculo del que forma parte, en este caso del cuádriceps, ya que el aumento constante de tensión muscular propio de esta situación va a generar una sobresolicitación mantenida sobre el tendón y una disminución del aporte sanguíneo, dando lugar a la lesión. No olvidemos que un músculo contracturado se verá por este motivo acortado y debilitado.

  • Acortamiento
    del mismo músculo, aunque este no se encuentre contracturado también va a generar un exceso de trabajo en los tendones reduciendo el rango de movilidad articular. Por ejemplo, con la rodilla doblada en unos 90º el tendón del cuadriceps sufrirá mayor tensión si el músculo se encuentra acortado que si no lo está. Esta circunstancia aplicada a la carrera y a su repetido ciclo de movimientos nos hace entender muy fácilmente la importancia de enfrentarnos al entrenamiento en unas condiciones mínimas de flexibilidad y salud muscular con el fin de prevenir lesiones. En este punto hay que destacar la importancia de los estiramientos como medida no solo de prevención sino también de tratamiento, siendo de vital importancia adoptar la costumbre de estirar con frecuencia (no solo después de entrenar) así como de hacerlo de una manera correcta y sin excesos. Este tema será tratado con profundidad en próximos artículos.

  • Sobresolicitación
    del tendón, o lo que es lo mismo, hacerlo trabajar más o en peores condiciones de lo que puede soportar. Tanto la Contractura como el Acortamiento van a ser formas de sobresolicitación, como también lo son un exceso de entrenamiento, en su duración, en su intensidad (cuestas arriba o abajo, terrenos duros, etc...) o situaciones predisponentes como la falta de calentamiento, el sobrepeso, la mala elección del terreno o del material así como la falta de recuperación muscular entre sesiones que suele venir dada por un descanso insuficiente. Para evitar estas situaciones, lo mejor es contar con la ayuda y consejos de profesionales que nos asesoren, como entrenadores, fisioterapeutas o comercios especializados donde nos vendan lo que de verdad necesitemos (zapatillas) , siendo este último punto de vital importancia para la prevención de esta y otras patologías.

  • Traumatismos.
    Ya sea un golpe directo sobre el tendón (caer de rodillas al suelo por ejemplo) u una serie de micro traumatismos repetidos sobre este (como las fuertes y bruscas contracciones musculares que se producen por ejemplo corriendo cuesta abajo o cuando nuestro peso corporal excede lo que sería recomendable, que actúan sobre los tendones como pequeños impactos) van a acabar dañando el tendón en forma de micro roturas. Se produce entonces edema intratendinoso, adherencias, disminución de aporte sanguíneo y disminución en la capacidad auto regenerativa por parte de esta estructura ya de por si bastante mermada por su pobre vascularización.

  • Desequilibrios Musculares. La Rótula y por tanto el Tendón Rotuliano, se encuentran en una situación de delicado equilibrio lateral que depende en gran medida del tono muscular entre el vasto interno y el externo del cuádriceps. Esto significa que si existe una debilidad por ejemplo del vasto interno (lo que vemos con relativa frecuencia) la rótula y por lo tanto el tendón rotuliano se verán desplazados ligeramente hacia el exterior de la rodilla, haciendo que las fibras tendinosas no trabajen rectas y compensadas, y no pudiendo absorber del mismo modo que si estuvieran correctamente alineadas las cargas de trabajo a que les va a someter el repetido ciclo de contracciones que se da en la carrera a pié.

  • Alteraciones Estructurales
    tales como un exceso de Varo o Valgo en la rodilla, alteraciones en la morfología de la cadera o del pié (pronador o supinador), podrán ser, según cada caso y grado, un agravante de la situación, precisando un estudio biomecánico serio que nos permita compensarlas y adaptándonos a ellas, poder realizar nuestro entrenamiento con una mínimas garantías de éxito. Será extremadamente importante no utilizar ningún componente corrector como plantillas o taloneras, que no nos haya prescrito un profesional, suframos alguna alteración o no, pues como he dicho antes, cada caso es diferente y lo que le ha beneficiado a un amigo, no tiene porqué ser igual de bueno para nosotros. Debemos pensar que hasta un modelo de zapatilla debe ser el indicado para nuestras características, y que solo un profesional cualificado tendrá en cuenta ciertos parámetros que hagan de la elección un éxito y no un rotundo fracaso.

 

Así pues queda claro que tan importante como la elección de un médico, podólogo o fisioterapeuta, será la del comercio o vendedor que nos asesore con el único material realmente importante para nuestro deporte; las zapatillas.

Vuelto a insistir en este punto pues como he dicho antes, un importante número de lesiones en el corredor vienen de una mala elección de material o de un uso demasiado prolongado del mismo.

  • Otras. Una gran hipertrofia muscular, sobre todo provocada por el uso de anabolizantes u otras sustancias, alteraciones o desequilibrios nutricionales o deshidrataciones, la edad o incluso el ciclo menstrual en el caso de las mujeres pueden ser agravantes o incluso desencadenantes de este tipo de afectaciones de los tendones en el corredor.

 

Debemos saber además:

  • Una Tendinopatía en un deportista, incluso en alguien sedentario, cuando son mantenidas en el tiempo, van degradando el tendón pudiendo llegar a producirse roturas parciales o totales del mismo durante la realización de un gesto brusco, por ejemplo.

  • El número de fibras de colágeno van disminuyendo con la edad restando flexibilidad, elasticidad y capacidad de recuperación a los tendones. Deberemos tenerlo en cuenta con una preparación física adaptada, insistiendo en los estiramientos y ejercicios de potenciación y equilibrio muscular entre otros, sin olvidarnos de que un correcto calentamiento preentrenamiento nos prepara no solo a nivel muscular, también los tendones, cartílago articular y ligamentos se van a adaptar y a preparar para el esfuerzo a que les vamos a someter.

  • Debemos tener en cuenta también que lo que parece un dolor localizado en una estructura concreta, puede tener un origen distinto y de no solucionarlo las consecuencias pueden empeorar la situación. Así podremos estar sufriendo otras lesiones en la rodilla como de ligamentos cruzados, meniscos, condromalacia rotuliana o incluso fracturas por estrés. No olvidemos que muchas veces las causas van a ser comunes a diferentes lesiones y no será por tanto extraño encontrarlas juntas enmascarándose unas a otras. En ese caso, un correcto diagnóstico será la clave del éxito en la recuperación.


Planeta Running nº1 Mayo de 2008

Artículo cedido: http://quiquetorralba.blogspot.com