PREDISPOSICIÓN GENÉTICA

  • Hormonales. Una producción elevada, la ingesta de hormonas (píldora anticonceptiva) o cambios durante el desarrollo (pubertad o embarazo) pueden favorecer la aparición de celulitis o empeorarla.
  • Predisposición genética.
  • Sedentarismo. El ejercicio activa la circulación y mejora el metabolismo de las células adiposas.
  • Estrés. Produce una falta de la calidad de la circulación periférica, con una pérdida del riego sanguíneo que impide la eliminación de los productos de deshecho.
  • Alimentación. Una alimentación inadecuada, elevada en calorías, favorece la obesidad y por lo tanto empeora la celulitis. El consumo de sal favorece la acumulación de líquidos, por lo que una alimentación baja en sodio y con abundante agua facilita la eliminación de los nódulos celulíticos.
  • Vestido inadecuado o una estática postural inadecuada. Pueden generar hiperpresión en algunas zonas disminuyendo la corriente sanguínea y favoreciendo la retención de líquidos.