Mejorar la flexibilidad


El sistema muscular es el "motor" del movimiento humano. Mediante contracciones musculares coordinadas, podemos hacer movimientos tan sencillos como doblar el codo o tan complejos como un salto con pértiga. Para que esto se produzca es necesario que los músculos tengan capacidad de generar fuerza, pero también de relajarse y ser estirados: es decir, que sean suficientemente FLEXIBLES. Si bien la flexibilidad es una cualidad innata (depende de la expresión génica de una proteína llamada elastina, aunque se va perdiendo con la edad), existe la posibilidad de mejorar la flexibilidad de nuestros músculos mediante técnicas de ESTIRAMIENTO.

Por lo general, la mayoría de los gestos que realizamos (conducir, estar sentado, andar, cargar peso...) tienden a provocar un acortamiento de nuestros músculos. Para evitar posibles lesiones musculares y también para facilitar el movimiento de las articulaciones, es necesario que nuestros músculos tengan una buena flexibilidad. Al igual que sucede con una goma elástica, si la dejamos durante mucho tiempo en una misma posición acortada, es más probable que se rompa cuando la intentemos estirar. Al contrario, si la mantenemos sobreestirada durante largo tiempo, se dará de sí y perderá su capacidad para contraerse. Del mismo modo que la goma, un músculo puede ser patológico tanto por acortamiento como por sobreestiramiento. Por eso, a pesar de la opinión generalizada, no siempre debemos estirar un músculo doloroso, ya que en muchos casos su verdadero problema es que se encuentra sobreestirado y esa es la causa del dolor. Por lo tanto, la flexibilidad de nuestros músculos no debe ser deficiente pero tampoco excesiva, simplemente debe adaptarse a nuestras necesidades: una gimnasta requerirá una musculatura muy flexible mientras que un corredor de maratón no necesitará tanta flexibilidad, sino fuerza y resistencia.

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Estiramientos adductores

Las técnicas de estiramiento (también conocidas como "stretching") consisten en someter al músculo a un estiramiento mantenido durante varios segundos para conseguir que se relaje y de este modo vaya ganando flexibilidad. Dentro de este concepto básico, existen diferentes técnicas para tratar de conseguir un mayor estiramiento con menor dolor, como por ejemplo pedir contracciones musculares controladas (Facilitación Neuromuscular Propioceptiva o PNF) o aplicar un spray frío (criostretching).

Existen estiramientos específicos para cada músculo, pero también para varios grupos musculares a la vez (RPG), para lo cual es necesario conocer perfectamente su anatomía y la función muscular. Las posiciones que debemos adoptar para cada estiramiento son muy variadas, y se pueden hacer uno mismo (autoestiramientos)link, o ayudados por una segunda persona (fisioterapeuta, entrenador o compañero). En éste último caso es recomendable que la persona que ayuda tenga experiencia en la técnica para evitar posibles daños por exceso de tensión.

Aunque en un principio los estiramientos tienen como finalidad el tratamiento, su uso en el mundo del deporte como rutina para prevenir lesiones está muy extendido. Sin embargo los últimos estudios ponen en entredicho esta aplicación preventiva, ya que se ha demostrado que hay otros muchos factores que influyen en las lesiones musculares como fatiga, problemas metabólicos, alimentación, hidratación o ciertas lesiones vertebrales. Sin embargo, sí resultan útiles en la recuperación post-esfuerzo y también ayudan a evitar sobrecargas articulares y problemas posturales.