ESTUDIO DE LOS HABITOS ALIMENTICIOS


Dentro del tratamiento de fisioestética, se pueden abarcar varios aspectos:

  • Conocer en profundidad el problema del paciente y las implicaciones a nivel psicológico que tiene este problema. Si el caso lo requiere, podemos contar con la colaboración de un psicólogo clínico.
  • Estudio de los hábitos alimenticios del paciente. Aporte de consejos dietéticos al paciente, y en el caso de que fuese necesario, consulta personalizada con un nutricionista o endocrino.

Dieta


El objetivo de la dieta es reducir la ingesta de energía en relación con el gasto energético. Existen una serie de aspectos a tener en cuenta:

  • No existe incompatibilidad de alimentos, ni combinaciones que adelgacen. No existe incompatibilidad sangre-alimento.
  • La única forma de reducir el exceso de grasa corporal es suministrarle al organismo menos energía de la que necesita. Pero la reducción de energía no puede conllevar la disminución o pérdida del aporte de ciertos nutrientes que son esenciales para el correcto funcionamiento y desarrollo del organismo.
  • Una dieta no debe de tener picos de insulinemia, es decir, deben de evitarse los alimentos con índice glucémico alto, y menos aún tomarlos solos. De hecho, la insulina es una hormona del envejecimiento, por lo que siempre se debe mantener baja y estable.
  • La pérdida de peso ha de realizarse de forma lenta y gradual. (aproximadamente 1 kilo a la semana). La pérdida de peso al comienzo de la dieta es muy rápida debido al descenso de agua corporal asociada a las reservas de glucógeno; posteriormente se va ralentizando, lo que nos indica la pérdida de grasa.
  • La dieta debe ser equilibrada y variada. Y lo más importante: tiene que ser apetecible.
  • La dieta debe basarse en corregir los errores que han llevado al sobrepeso y adaptarse a los hábitos alimenticios.
  • Adelgazar es eliminar grasa, no agua ni proteínas. Si eliminamos proteínas bajamos la masa muscular, y si eliminamos el agua producimos deshidratación.
  • Si asociamos la dieta con el ejercicio físico estamos aumentando el consumo de energía y a la vez se potencia la masa muscular.
  • Deben eliminarse los AINEs.

Una de las dietas más favorables es la Dieta zona. Esta dieta busca realizar una regulación hormonal, lo que la convierte en la dieta ideal para patologías crónicas, como la celulitis o la ansiedad. Se basa en el control de los eicosanoides, favoreciendo la síntesis de los "buenos" y reduciendo la síntesis de los "malos". Para ello es necesario mantener la insulina baja (40% carbohidratos, 30% proteínas, 30% grasas) y aportar ácidos grasos omega 3 del aceite de pescado. Los eicosanoides "buenos" producen:

  • Inhibición de la agregación plaquetaria.
  • Vasodilatación.
  • Anti-inflamación.
  • Control de la proliferación celular.
  • Mejora de la función inmunitaria.


Además hay que tener en cuenta los alimentos favorables y desfavorables:

  • Carbohidratos favorables: frutas y verduras.
  • Carbohidratos desfavorables: pan, pasta, arroz y cereales.
  • Proteínas favorables: pescado, pavo, pollo, ternera magra.
  • Proteínas desfavorables: carne grasa, vísceras, yema del huevo, embutidos grasos.
  • Grasas favorables: grasa insaturada: frutos secos, aceite de oliva, aceitunas.
  • Grasas desfavorables: grasa saturada: tocino, carne grasa, mantequilla y panceta.

Beneficios de la dieta zona:

  • Previene el envejecimiento.
  • Pérdida de peso de forma constante y segura.
  • Mejora el perfil lipídico.
  • Prevención y tratamiento de las enfermedades crónicas.

 

Estudio de alteraciones sistémicas. Nos permite asegurar el éxito del tratamiento. Se deben estudiar todas aquellas patologías que puedan estar influyendo en el equilibrio del organismo. También es importante buscar todos aquellos factores que influyan en el equilibrio del peso corporal. La regulación del peso corporal depende tanto de factores endocrinos como nerviosos (neuroendocrinología). Este complejo sistema regulador se encarga de mantener el equilibrio entre la ingesta y el consumo de energía. Para descartar cualquier problema en este sistema se recomienda consultar con el especialista correspondiente (endocrino, neurólogo, etc.).

Adaptación de un programa de ejercicio físico. El ejercicio aumenta el gasto energético, mejora el tono cardiovascular, disminuye la presión arterial, activa la circulación y mejora el metabolismo de las células adiposas. Con el tratamiento hemos activado la lipólisis (destrucción de células adiposas), pero ese exceso de glucemia tiene que quemarse de alguna forma. Además cuando se realiza de forma controlada tiene efectos positivos a nivel hormonal, y debido a la liberación de endorfinas los efectos positivos también se consiguen a nivel psicológico. El programa de ejercicio debe ser personalizado y supervisado por un profesional, que puede ser un fisioterapeuta o un preparador físico.
Objetivo global: Reequilibrar el balance energético y nutricional del individuo para prevenir que el problema vuelva a reproducirse.