Natación y osteoporosis

Dentro de las indicaciones del ejercicio terapéutico en el medio acuático es prudente comentar algunos apuntes en relación con una frecuente patología: la osteoporosis.
Podemos definir la osteoporosis como la desmineralización esquelética por un desequilibrio metabólico donde la resorción ósea predomina frente a la osteogénesis. O lo que es lo mismo, que se quita más hueso del que se pone.

El hueso es un tejido muy vivo, y constantemente se está remodelando, gracias a un equilibrado mecanismo de destrucción y generación de hueso. En este proceso tienen importancia las sales minerales, sobre todo las cálcicas, que se encargan de dar dureza a la trama ósea. La osteoporosis supone la disminución de aposición de estas sales minerales, y aunque suene un poco desalentador, podemos considerarla como la carcoma del hueso

La osteoporosis en si no duele. Suele hacerse referencia a ella como la epidemia silenciosa. La mayor importancia clínica de la osteoporosis es su principal complicación: la fractura (sobre todo de somas vertebrales, muñeca y cadera). Un hueso debilitado es mucho más susceptible de romperse que uno cuya arquitectura trabecular está intacta. Y si sumamos a ello el factor de pérdida del equilibrio general en relación con la degeneración neurológica asociada a la edad (los abueletes están más torpes), la incidencia aumentada de la fractura es cuestión de lógica.

La inmovilización y la ingravidez producen una pérdida acelerada de masa ósea debido a la disminución del estímulo osteoblástico. La actividad física o los estímulos mecánicos influyen de forma positiva sobre el hueso, determinando un aumento de la aposición cálcica y la osteogénesis.

Los ejercicios más indicados para la prevención de la osteoporosis son los aeróbicos de moderada intensidad. Aunque la natación, un ejercicio de baja carga, retiene la masa ósea, para producir un aumento de la misma es necesario someter al hueso a un estrés más importante, pero sin ser excesivo para no llegar a la fractura. Además, el ejercicio disminuye la aparición de fracturas por caídas debido a la mejora de la coordinación, fuerza, equilibrio, agilidad,...

Las características de los ejercicios a incluir en un programa de actividad física orientado a la osteoporosis serían:

  • Realizar ejercicios sobre tierra firme.

 

  • Realizar ejercicios vigorosos que estimulen la trama ósea.

 

  • Incluir ejercicios de extensión de la columna.

 

  • Reforzar la faja muscular abdominal.

 

  • Reforzar la musculatura y flexibilidad de los miembros, sobre todo inferiores.

 

Por lo tanto, aunque los ejercicios en el medio acuático están indicados, un buen programa de ejercicio dirigido a prevenir la osteoporosis deberá verse acompañado de ejercicios en seco de mayor intensidad, observando siempre el riesgo de fractura.

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com

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