LOS EJERCICIOS DE PROPIOCEPCIÓN SON SENCILLOS DE APRENDER Y REALIZAR

Una prueba de que tu propiocepción no funciona correctamente es la siguiente: si has sufrido algún esguince de tobillo y no lo has recuperado correctamente, intenta mantenerte en equilibrio a pata coja sobré él con los ojos cerrados. Verás como algo aparentemente tan sencillo se convierte en un reto extremadamente difícil. Para reentrenar la propiocepción de tu tobillo deberías hacer ese tipo de ejercicios poniendo cada vez más dificultades: primero sólo a pata coja, luego con los ojos cerrados, después sobre una superficie inestable, etc. Verás como la mejora se produce a pasos agigantados y sin grandes dificultades.

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Ejercicio 2

Precisamente la gran ventaja de los ejercicios de propiocepción es que son muy sencillos de aprender y fáciles de hacer en cualquier lugar y sin necesidad de ningún aparato o ayuda externa. En consulta solemos utilizar platos inestables, balones o colchonetas que ofrecen gran cantidad de posibilidades, pero que pueden ser sustituidos por cualquier instrumento casero para realizar los ejercicios (cojines, arena, etc.). Es muy importante seguir las recomendaciones del fisioterapeuta y hacerlos de forma progresiva y adaptados a tu lesión. El gran fallo de muchos pacientes es dejar de hacer los ejercicios demasiado pronto por pensar que ya no sirven para nada.

La propiocepción no sólo mejorará la calidad de la recuperación y la prevención de recaídas, sino que también acortará el tiempo de vuelta a la normalidad y permitirá que el resto de técnicas utilizadas sean más efectivas.