Definiremos Síndrome de Dolor Miofascial (SDM) como el conjunto de signos y síntomas producidos por los puntos gatillo miofasciales (PGM).

Y ahora bien, ¿qué es un punto gatillo miofascial?

Todos hemos tenido alguna vez un dolor muscular intenso, por ejemplo en la zona de los hombros o el cuello, y nos hemos llevado la mano instintivamente a esa zona con la finalidad de localizar de dónde viene el dolor. Al palpar con los dedos, hemos encontrado un punto que duele mucho más que el resto y que despierta o acentúa el dolor que tenemos, e incluso hace que ese dolor se refleje o se extienda a otras zonas como puede ser hacia la mano o hacia la cabeza. Sin saberlo hemos encontrado un punto gatillo miofascial. Al presionarlo sentimos un dolor que a la vez nos produce alivio, y mantenemos esa presión hasta que parece que el dolor poco a poco va desapareciendo. Pues bien, sin saberlo de nuevo, estamos aplicándonos una técnica de tratamiento conservador de los puntos gatillo, que nos produce una relajación del músculo y un alivio del dolor.
¿O quién no ha sufrido alguna vez un dolor de espalda y al no llegar a tocar esa zona de la espalda ha buscado una esquina de una pared, un marco de una puerta o cualquier objeto para presionarla y sentirse así aliviado?

Y es que el cuerpo es sabio e instintivamente nos pide buscar la forma de aliviar el dolor.

Y a partir de todas estas experiencias, aparentemente tan simples pero que tienen una compleja explicación fisiológica, se han ido desarrollando las diferentes técnicas de tratamiento, desde las más simples hasta las más complicadas, y siempre en continuo desarrollo.

Desde un punto de vista más técnico, un punto gatillo miofascial es un nódulo hiperirritable dentro de una banda tensa palpable formada por fibras musculares esqueléticas, es doloroso a la compresión y puede evocar un dolor referido característico (cada punto gatillo tiene un patrón específico), disfunción motora (debilidad del músculo y disminución de su tolerancia al esfuerzo) y fenómenos autonómicos (alteraciones de la sudoración, de la salivación, del lagrimeo...), así como trastornos propioceptivos que incluyen desequilibrio, mareo, tinnitus, alteración de la percepción de los objetos al levantarlos...).

 

Dependiendo de la parte del músculo en la que se localice el punto gatillo miofascial nos encontraremos:

  • Punto Gatillo Central: en la parte central de las fibras musculares.

  • Punto Gatillo Insercional: en la unión del músculo con el tendón.


Dependiendo de su comportamiento clínico, los puntos gatillo miofasciales pueden ser:

  • Activos: producen dolor de forma espontánea. Se trata de un dolor que el paciente reconoce cuando el terapeuta comprime el punto gatillo con el dedo. Y lo reconoce como "su dolor".

  • Latentes: no producen dolor de forma espontánea, pero sí el resto de disfunciones que también ocasionan los puntos gatillo miofasciales activos (debilidad, fatigabilidad, descoordinación, dificultad para relajarse...).

¿Cómo encuentra o diagnostica el fisioterapeuta un punto gatillo miofascial?

  • En el músculo con un PGM se perciben bandas tensas a la palpación, comparándolo con el del lado contralateral sano.

  • La banda tensa puede resultar molesta, pero dentro de ella existe un punto claramente más doloroso que suele presentar un aspecto nodular. La presión moderada sobre ese punto resulta tan inesperadamente dolorosa que el paciente rehuye el contacto a modo de queja (signo del salto).

  • Usando una palpación rápida de la banda tensa (como si tocáramos una cuerda de guitarra) se observa una contracción fugaz de las fibras que componen la banda tensa, mientras que el resto de las fibras del músculo no se contraen (respuesta de espasmo local). Esta respuesta también se puede obtener por medio de la punción seca del PGM.

  • Si presionamos un PGM irritable, se produce un dolor referido a otra parte del cuerpo. Si el paciente lo reconoce como su dolor o como parte de él, se puede clasificar ese punto gatillo como activo. Un dato muy importante y que puede llevar a errores diagnósticos es el hecho de desconocer que muchos puntos gatillos miofasciales se encuentran fuera de su zona de dolor referido. Este dolor referido también se puede desencadenar con la punción seca del PGM.

  • Los PGM provocan rigidez y acortamiento en los músculos en los que están presentes, provocando dolor al estirarlos y restricción de la movilidad articular.

  • Los músculos con PGM se encuentran fatigados en condiciones basales, se fatigan antes con el ejercicio y recuperan más lentamente (estudios electromiográficos lo demuestran).

Hay diferentes mecanismos capaces de activar puntos gatillo miofasciales:

  • Directos: traumatismos directos, sobrecargas agudas o crónicas, enfriamiento...

  • Indirectos: otros PGM, enfermedades de origen visceral, inflamaciones articulares, estrés...