5-Lipoxigenasa

La enzima 5-lipoxigenasa debería inhibirse adecuadamente junto con las cicloxigenasas. La inhibición selectiva de las cicloxigenasas, de la forma producida con la ayuda de los AINE, puede causar un empeoramiento del conjunto sintomático si se ingieren grandes cantidades de ácido linólico o de ácido araquidónico, ya que algunos leucotrienos (por ejemplo, el LTB4) también tienen un potente efecto proinflamatorio.

Una vez más, la vitamina E es la sustancia preferida (Chan 1989, Devaraj 1999, Kuribazashi 1996, Reddanna 1985, 1989).

Además, los bioflavonoides (especialmente, la quercetina) son buenos inhibidores (Laughton 1991). Los ácidos grasos -3, sobre todo el EPA, pueden competir en los lugares de unión de la 5-lipoxigenasa con el ácido araquidónico y, de esta forma, impiden la formación de los leucotrienos de la serie 4.

El cinc, un oligoelemento (dosis: 25 ? 50 mg diarios), también interrumpe la actividad de la 5-lipoxigenasa (Wetterholm 1995).

La cúrcuma y el jengibre, que pertenecen a la misma familia, inhiben, además de la COX2, la 5-lipoxigenasa e influyen en la respuesta al dolor.

La producción endógena de leucotrienos mediante el empleo de la forma reducida del glutatión (Löffler 2003). El hecho de que precisamente en una reacción inflamatoria se produzcan muchos leucotrienos implica una reducción de las reservas endógenas de glutatión. La concentración inferior de glutatión desempeña un papel fundamental en los procesos de los radicales libres, ya que la formación de glutatión oxidado elimina a partir del glutatión reducido de dos moléculas los radicales libres. La síntesis del glutatión de la glutamina, la cisteína y la glicina puede tener un efecto de embudo en la reducción de las reacciones inflamatorias y, por tanto, del dolor.