Inhibición de la reacción inflamatoria mediante los principios activos de los alimento.

De lo expuesto en el punto 6.4.5 se concluye que la disminución de la ingesta de ácido araquidónico y ácido linólico presente en la alimentación reduce la reacción inflamatoria y, consecuentemente, las patologías inflamatorias, así como el dolor asociado a las patologías degenerativas.

Fosfolipasa A2

Numerosos estudios realizados en los últimos años (entre otros: Shapiro 2003, Chandra 2002, Kuo 1995 y Fuhrmann 1995) confirman la opinión de que determinados principios activos presentes en los alimentos pueden inhibir también la actividad de las enzimas que intervienen o incluso desactivarlas.

Entre estos principios activos destaca la importancia de la vitamina E:

  • La vitamina E (el término común para una serie de tocoferoles y tocotrienos) es un bioflavonoide liposoluble (véase la ilustración 7).
  • Compite con el ácido araquidónico en los puntos de unión de la fosfolipasa A2 e impide el metabolismo del AA en las prostaglandinas de la serie 2, como la PGE2 y en leucotrienos de la serie 4 (Grau 1998, Chandra 2002, Shapiro 2003).
  • La vitamina E inhibe las cicloxigenasas y la 5-lipoxigenasa (Devaraj 1999, Parkhomets 2001) tiene un efecto antioxidante e impide la transducción celular de las señales proinflamatorias

 

ilustracion7

Ilustración 7: La vitamina E está compuesta por una estructura flavonoide acoplada a un ácido graso. De esta forma es posible la competición en los puntos de unión de la fosfolipasa A2.


Con el fin de inhibir la fosfolipasa A2 con la vitamina E se necesitan dosis elevadas de vitamina E durante un período de tiempo relativamente breve: es preciso ingerir durante 3 ? 4 semanas 50 mg/kg de peso corporal y después 10 ? 15 mg por kilo de peso corporal.

Otro nutriente que influye en la función de la fosfolipasa A2 es el magnesio. En el caso de que disminuya la concentración intracelular de magnesio, puede aumentar ? especialmente después de la peroxidación de los lípidos de la membrana ? la afluencia de calcio. El magnesio tiene también una función antagónica. Una dosis adecuada asciende a 400 ? 600 mg de magnesio en una forma fácilmente absorbible (p. ej., orotato o asparaginato), ya que, por ejemplo, el óxido de magnesio apenas se reabsorbe.

Los ácidos grasos ?-3, especialmente EPA y DHA, compiten en los puntos de unión de la fosfolipasa A2 con el ácido araquidónico (inhibición competitiva).