Introducción

La fibromialgia (FS) es una de las patologías epidemiológicas más activas. Si hace diez años tan sólo tenía una incidencia del 2% en la población activa, hoy se manejan porcentajes aproximados del 8% al 15% (Bennet, 1998).
La fibromialgia es una patología que sufren, sobre todo, las mujeres con una edad entre 30 y 60 años, aunque puede afectar a personas de todo tipo de raza, edad y sexo (Lessard, 1989).
Existen muchas investigaciones de intervenciones y de factores etiológicos unimodales que no ofrecen hipótesis válidas.
Estas investigaciones muestran una relación entre la aparición de FS y factores psicológicos (depresión, Bonaccorso 1998, Jamison 1999), FS y factores neurovegetativos (trastornos en el biorritmo, Martínez 1998), FS y factores neurológicos (hipersensibilidad, Weigent 1998), FS y factores inmunológicos (Bonaccorso 1998, Russel 1992), FS y factores endocrinológicos (disminución de sensibilidad del eje hipotálamo-hipófisis-adrenalina, Adler 1999) e incluso revelan relaciones estadísticamente significativas entre migrañas y FS (Nicolodi 1998), FS y alergias (Marcusson 1999, Russel 1992) y cambios del tejido conjuntivo en tejido muscular (Sprott 1998) después de, por ejemplo, un trauma mecánico.
Los estudios sobre el efecto de ciertas intervenciones, basado en la relación entre FS y los factores nombrados anteriormente, muestran una ligera mejoría en las diferentes poblaciones investigadas, pero dan lugar a una gran esperanza (Cathébras 1998).
Una conclusión lógica, analizando las diferentes investigaciones, es que la FS está seguramente causada por la suma de diversos factores de riesgo, por lo que precisa de un tratamiento multifactorial. El resultado de este meta análisis, llevado a cabo por Rossy et al. en 1999, y en el que se han investigado los diferentes tratamientos aplicados para pacientes con FS, da validez a esta conclusión:
El tratamiento de mayor acierto en pacientes con fibromialgia incluye la regulación natural del dolor y del sueño, intervenciones psicoterapéuticas y terapia de ejercicios.


Este artículo describe respectivamente la sintomatología, el diagnóstico diferencial, la etiología y la terapia integral de pacientes que sufren fibromialgia.


Palabras clave: Fibromialgia, Psico-neuro-inmunología, dolor crónico, desórdenes del sueño, síndrome de intestino irritado, serotonina, S-adenosil-metionina

Sintomatología

Hasta hace poco tiempo se diagnosticaba el "Síndrome de Fibromialgia" (o Fibrositis) en "negativo" (Russel 1992), es decir, si no se encontraban pruebas de otra patología. A partir del año 1987, revisado en 1990, se ha establecido un protocolo para diagnosticar FS en "positivo". En este protocolo desarrollado por la American College of Rheumatology Criteria Comittee se basa el modelo hipotético de intervención (dibujo 10).
La tabla 1 muestra los criterios de diagnóstico en FS (clasificación cualitativa); la tabla 2 describe la escala de intensidad de los síntomas sufridos por los pacientes con FS (clasificación cuantitativa).

Criterios cualitativos para diagnosticar Fibromialgia:

I. Historial

  • Dolores generales musculares


Definición: El dolor es generalizado, únicamente, si existe en ambos lados del cuerpo y tanto por encima como por debajo de la cintura, más que nada, en el esqueleto axial (lumbar hasta cervical).


II. Exploración clínica.

  • Dolor provocado en puntos de dolor (tender points ? trigger points)


Definición: Tiene que haber dolor en 11 de los 18 posibles "tender" points, como mínimo

  • Occipucio; inserciones (2)
  • Bajo cervical; anterior del espacio intertransversal C5-C7 (2)
  • Trapecio; centro del borde superior (2)
  • Supraespinoso; inserción encima de la espina escapular (2)
  • 2ª costilla; conexión costo-condral (2)
  • Epicóndilo lateral ; 2 cm distal (2)
  • Glúteo; cuadrante exterior-proximal de las nalgas (2)
  • Trocánter mayor; posterior (2)
  • Rodillas; cuerpo lípido medial(2)

 


Tabla 1. Criterios cualitativos para el diagnóstico del "síndrome de fibromialgia"

 

Criterios cuantitativos en fibromialgia:

tabla2

 


Tabla 2. Criterios cuantitativos para el diagnóstico "síndrome de fibromilagia

Lo que sorprende de este instrumento de medición es el hecho de que no se tienen en cuenta síntomas que son casi universales en pacientes con FS y que sirven para desarrollar una (hipó)tesis sobre FS, después de un análisis neuro-endocrinológico.
La tabla 3 muestra los síntomas más frecuentes que sufren un gran número de pacientes con FS (Lessard 1989). Lo que más llama la atención son los trastornos de sueño, la fatiga, los problemas intestinales, la tendencia hacia la depresión, los dolores centrales (dolor de cabeza) y la rigidez matinal con una duración mayor de 15 minutos.

tabla3

La intensidad de los síntomas está influida por cambios climatológicos, traumas psíquicos, hipoxia, intolerancias nutritivas y estímulos sensoriales potentes (olores, etc.) (Gerster 1984). La FS puede ser tan grave que puede conducir a la invalidez total, aunque llama la atención la gran variedad de porcentajes de bajas profesionales, según el país en el que viva el paciente. Los pacientes que sufren FS en un país como Israel, se reincorporan al trabajo en casi el 100% de los casos, mientras en un país como Holanda tan sólo entre 20 - 70% vuelve a trabajar. Parece ser que, aparte de los factores ya mencionados, se deben considerar aspectos psicosociales y culturales (Menges 1992).

Diagnóstico Diferencial (DF)


Existe un gran número de enfermedades que se parecen a la FS, o de las que la FS forma parte. Síndrome Fatiga Crónica (CFS), Encefalomielitis Miálgica (ME), Polimialgia Reumática (PR), Artritis Reumatoide (RA), Tuberculosis, Hipotiroidismo, Endocarditis Bacterial, Colitis Ulcerosa, enfermedad de Crohn y el Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD) son algunas de estas enfermedades.
La diferencia entre la FS y estas enfermedades se encuentra a nivel intestinal (CFS, ME) y en la presencia de dolor en los tender points (Lessard 1989).
RA y FS pueden coexistir al mismo tiempo; mediante una intervención de evaluación se puede establecer un diagnóstico diferencial entre ambas patologías. La intervención consiste en aplicar un tratamiento con antiinflamatorios sinoviales (intervención RA) y observar posteriormente, si la sintomatología que queda corresponde con los criterios de diagnóstico de la FS.
La fiabilidad y validez de los criterios de diagnóstico para la FS es alto (Russel 1991). Si se suman los síntomas sujetivos, se trata de un instrumento de medición muy seguro (Bennett 1998).