Alergia Primaveral

 

Llega la primavera acompañada de las alergias. El florecer de las plantas nos trae su belleza pero también su polen, responsable de que a muchas personas se les despierte la alergia; y la primavera se acompaña de una bajada de serotonina, que si es más acusada de lo fisiológicamente aceptable, la persona desarrollará un cansancio inusual y/o un estado "depresivo". Hay personas incluso que desarrollan ambas sintomatologías, lo cual convierte en esta estación en un auténtico calvario.

Sin embargo, es relativamente sencillo evitar esta sintomatología vigilando nuestros hábitos alimentarios. El pilar fundamental reside en un intestino saneado y saludable. Para que una alergia tenga lugar es necesario estar genéticamente predispuesto a padecer alergia a determinado antígeno; estar en contacto con dicho antígeno; tener un sistema inmune deprimido. Es decir, no podemos resolver la predisposición genética; a veces podemos resolver el estar en contacto con el antígeno, y sí podemos apoyar el sistema inmune para evitar la sintomatología tan negativa de las alergias.

HIGIENE INTESTINAL:

 

El intestino se encuentra protegido por una membrana con funciones fundamentales para nuestra salud: absorción de nutrientes, producción de enzimas digestivos, vitaminas y anticuerpos, que actúan como primera línea de defensa contra infecciones. Este revestimiento posee cierta función permeable, ya que de no ser así no podríamos absorber los nutrientes de los alimentos que ingerimos. La barrera intestinal, sin embargo, debe ser impermeable para las sustancias que al ser absorbidas puedan dañar al organismo. Esta membrana se encuentra dañada en un 80% de la población, a causa de los hábitos alimenticios, el estrés y el ambiente que nos rodea. Con la membrana intestinal dañada, algo tan sutil como el proceso de elaboración de los alimentos, por muy saludables que estos sean, nos "obligan" a ingerir diferentes tipos de pesticidas, insecticidas, metales pesados, hormonas, antibióticos, parásitos, bacterias, etc., que al atravesar un intestino demasiado permeable, llegan a la sangre, y de aquí a cualquier órgano y sistema, pudiendo provocar síntomas tan variados como migrañas, artritis, alergias, asma, etc. También podemos ingerir alimentos ricos en histamina, que nos acentúen o provoquen la alergia que ya padecemos.

Por otro lado, el consumo excesivo de proteína animal (se recomienda 0,4 g/kg/día), favorece el desarrollo de una flora intestinal, llamada flora de putrefacción, cuyos metabolitos residuales son precisamente aminas biógenas (creadas por nuestro propio cuerpo), capaces de comenzar dicha reacción alérgica.

Debido al contacto directo del intestino con el exterior, es ahí donde se desarrolla la mayor parte de nuestro sistema inmune, y un intestino dañado es sinónimo de un sistema inmune alterado.

El epitelio intestinal se renueva constantemente, y debemos aprovechar esta condición para ofrecer al intestino la materia prima adecuada, para que no haya inflamación, la flora intestinal se desarrolle de forma óptima y la barrera vuelva a tener la permeabilidad selectiva que le corresponde. Cuando esto ocurra, la alergia disminuirá drásticamente o llegará a desaparecer.

Las causas del "intestino pinchado" son:

  • Intolerancias alimentarias: para la persona intolerante, estos alimentos tienen nutrientes que actúan como verdaderas toxinas, que producen irritación e inflamación en el intestino, y una respuesta excesiva del sistema inmune: liberación de histamina en un primer tiempo e inflamación mediada por leucotrienos en un segundo tiempo. En la mayoría de los casos son los responsables principales de la alergia.
  • Carencias nutricionales: carencias de vitaminas, minerales, fibra, enzimas, etc., debido a los malos hábitos alimentarios.
  • Dieta proinflamatoria: alimentos como el trigo, cereales crudos, productos lácteos, azúcar, café, té, alcohol, cerdo y alimentos procesados, irritan el intestino, produciendo inflamación y excesiva permeabilidad.
  • Uso de medicamentos: corticoides, antiinflamatorios, paracetamol permeabilizan el intestino de manera grave.
  • Infecciones intestinales: virus, parásitos, bacterias, y de manera más frecuente, hongos.

 

TRATAMIENTO DEL INTESTINO PINCHADO

 

  • Eliminar cereales crudos, cereales con gluten, maíz, lácteos de vaca, picantes, alcohol, té, café, fritos, carnes rojas, y cualquier alimento que se sospeche que está produciendo intolerancia.
  • Evitar tomar medicación en la medida de lo posible.
  • Ingerir verduras, frutas, legumbres. Abundancia de vegetales ricos en azufre, como cebollas, ajos, puerros, coles y legumbres. Se puede suplementar zincmetionina, l-cisteína y/o santiox.
  • Ingerir sustancias prebióticas (darmocare pro).
  • Reparar la membrana intestinal: l-glutamina; vitamina C; beta-carotenos; minerales; aceite de pescado; ácidos grasos poliinsaturados (pescados azules, frutos secos, semillas, o liposan)
  • Alcalinizar el organismo y evitar la flora de putrefacción: procurar comer proteínas de origen animal una o dos veces al día como máximo.

 


EL ESTRÉS, UN AGENTE POTENCIADOR


Autor: Itziar González de Arriba

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